Durante décadas, en buena parte de los entornos urbanos, abrir el grifo ha sido un gesto cotidiano realizado con una confianza que a veces ha ocultado la complejidad técnica, territorial e institucional que sostiene el abastecimiento.
España cuenta ya con 584 redes de calor y frío con biomasa, 549 MW de potencia instalada y más de 4.250 edificios conectados. Estas infraestructuras son una herramienta eficaz para reducir emisiones, estabilizar costes energéticos y avanzar en la descarbonización térmica de pueblos y ciudades a partir de recursos locales.
En el actual tablero internacional, definido por crecientes tensiones geopolíticas y la extraordinaria volatilidad en los mercados globales, la seguridad energética ha pasado a ocupar un lugar central. Es precisamente en estas circunstancias cuando el valor estratégico de las infraestructuras gasistas adquiere un singular relieve.
Málaga acogió el pasado mes de mayo la quinta edición del Foro Español de Energía Limpia FEL2050, una iniciativa creada y organizada por olivoENERGY que, bajo el lema “Diseñando realidades”, volvió a consolidarse como uno de los principales espacios de reflexión, análisis estratégico y diálogo del sector energético en España.
España afronta una nueva fase de la transición energética en la que no basta con generar electricidad renovable, sino que es imprescindible garantizar su disponibilidad, estabilidad y seguridad de suministro.
La movilidad sostenible ya no es únicamente una cuestión de transporte. Hoy hablamos de energía, competitividad, industria y calidad de vida.