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Celia Sánchez, investigadora del Laboratorio de Cromatografía de AIMPLAS
No obstante, en los últimos años han surgido preocupaciones acerca de su composición y su posible impacto sobre la salud humana y el medio ambiente. Numerosos estudios han reportado que el granulado de relleno proveniente de caucho reciclado puede actuar como una fuente de microplásticos, además, se han identificado diferentes sustancias como hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH), metales pesados y compuestos orgánicos volátiles (VOCs) en este material y sus emisiones. Diversas agencias han evaluado estos riesgos y han concluido que, aunque las concentraciones medias son a menudo bajas, la naturaleza acumulativa y multifactorial de los contaminantes justifica la adopción de medidas restrictivas. En consecuencia, la Unión Europea a través del Reglamento (UE) 2023/2055, ha prohibido a partir de 2031 su uso como granulado de relleno en campos de césped artificial, debido a la liberación involuntaria de microplásticos asociada. Esta restricción normativa hace necesario buscar aplicaciones alternativas para el caucho reciclado, especialmente aquellas que prioricen criterios de sostenibilidad y seguridad para la salud.
Actualmente la legislación solo exige evaluar la concentración de metales pesados y PAH en el caucho reciclado; sin embargo, la emisión de VOC de este caucho reciclado también es relevante. Algunos países, como Francia, ya han comenzado a regular las emisiones de VOC en este tipo de materiales. Un ejemplo es el Décret n° 2011-321, que clasifica los productos según su nivel de emisiones mediante ensayos estandarizados conforme a las normas UNE-EN 16000 y UNE-EN 16516. Estas pruebas permiten cuantificar tanto el contenido total de VOC como la presencia de otros compuestos volátiles de tipo carbonilo, como formaldehído, aldehídos y acetona. Esta tendencia no pasa desapercibida para AIMPLAS que también apuesta por el monitoreo de VOC en este tipo de materiales, para así anticiparse a futuras medidas regulatorias europeas.
AIMPLAS está desarrollando y perfeccionando metodologías analíticas avanzadas para la monitorización de VOCs en caucho reciclado. Estas metodologías, basadas en cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas (GC-MS) y técnicas de muestreo como el head-space permiten obtener una caracterización precisa de los compuestos liberados en diferentes condiciones de uso. Este tipo de análisis resulta fundamental para comprender el comportamiento químico del material y asegurar la estabilidad de sus propiedades a lo largo del tiempo. Además, la información obtenida a partir del seguimiento de las emisiones de VOCs facilita la optimización de los procesos de reciclado, el control de la calidad del producto final y el desarrollo de nuevas aplicaciones seguras y sostenibles del caucho reciclado en sectores como la construcción, la automoción o los materiales compuestos, contribuyendo así a una economía circular basada en la trazabilidad y la innovación tecnológica.
El desarrollo de una economía circular real para el caucho reciclado depende de garantizar que sus aplicaciones resulten seguras mediante un control analítico riguroso. La identificación de sustancias potencialmente liberadas durante el uso del material, especialmente los VOCs, es esencial para anticipar cambios regulatorios y asegurar la calidad del producto. Gracias al trabajo de centros tecnológicos como AIMPLAS, la implementación de métodos cromatográficos avanzados y herramientas de monitorización permitirá seguir aprovechando un residuo complejo como el caucho reciclado, garantizando al mismo tiempo la protección de la salud pública y del medio ambiente.
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