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La ONU, a través de UN-Water, la OMS y UNICEF, ha lanzado una advertencia clara: reforzar los sistemas de agua, saneamiento e higiene (WASH) es urgente si los países quieren cumplir el Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 (ODS 6) y proteger la salud pública en un contexto marcado por el cambio climático y el aumento de brotes de enfermedades.
Así lo recoge el nuevo informe State of systems for drinking-water, sanitation and hygiene: Global update 2025, elaborado en el marco del Análisis y Evaluación Mundial de Saneamiento y Agua Potable (GLAAS). El estudio se basa en datos de 105 países y territorios, que representan el 62 % de la población mundial, y en la información aportada por 21 socios internacionales de desarrollo.
El informe revela un patrón común en la mayoría de países: existen políticas y objetivos nacionales, pero la capacidad de ejecución es insuficiente. La fragmentación institucional, la escasez de personal cualificado y una financiación que no siempre se traduce en resultados concretos están frenando el avance real de los servicios WASH.
Entre los principales datos destacados, el informe señala que menos del 13 % de los países dispone de los recursos financieros y humanos necesarios para implementar sus planes de agua, saneamiento e higiene. Además, el 64 % reconoce la existencia de roles y responsabilidades superpuestas entre instituciones públicas, lo que genera ineficiencias y falta de coordinación. En el ámbito de la higiene, solo el 49 % de los países cuenta con un objetivo nacional específico de higiene de manos.
A pesar de los avances registrados en las últimas décadas, las cifras siguen siendo preocupantes: 2.100 millones de personas carecen de agua potable gestionada de forma segura, 3.400 millones no tienen saneamiento adecuado y 1.700 millones no disponen de servicios básicos de higiene, según datos del Programa Conjunto de Monitoreo OMS/UNICEF (JMP).
El informe GLAAS identifica una brecha de financiación del 46 % entre las necesidades estimadas y los recursos disponibles para alcanzar las metas nacionales de WASH en los 20 países analizados en profundidad. A ello se suman importantes pérdidas de eficiencia, con una media del 39 % de agua no registrada, lo que debilita aún más la sostenibilidad de los servicios.
En el ámbito regulatorio, menos de la mitad de los países publica informes accesibles sobre la calidad del agua potable, y solo uno de cada cinco realiza la vigilancia del agua con la frecuencia requerida. Aunque la mayoría incorpora la planificación de la seguridad del agua en sus normativas, su aplicación a gran escala sigue siendo limitada.
Uno de los aspectos más relevantes del informe es la relación entre WASH y resiliencia climática. El 80 % de los países declara integrar los riesgos climáticos en sus políticas y planes de agua y saneamiento. Sin embargo, las medidas específicas para apoyar a las poblaciones más vulnerables al cambio climático son todavía muy débiles: solo el 20 % cuenta con mecanismos de financiación dirigidos a estos colectivos y apenas el 42 % dispone de sistemas de seguimiento de los avances.
Las consecuencias de estas carencias siguen siendo graves. Según el informe, al menos 1,4 millones de personas murieron en 2019 por causas prevenibles relacionadas con el agua insegura y el saneamiento deficiente. Más recientemente, en 2024, se registraron más de 560.000 casos de cólera y 6.000 muertes en 60 países, lo que pone de manifiesto la relación directa entre servicios WASH deficientes y crisis sanitarias.
El informe se presentó durante la Reunión Preparatoria de Alto Nivel para la Conferencia de la ONU sobre el Agua 2026, celebrada en Dakar (Senegal) y coorganizada por Senegal y Emiratos Árabes Unidos, como antesala de la conferencia principal prevista para diciembre de 2026.
Desde ONU-Agua, la OMS y UNICEF coinciden en que acelerar el progreso hacia el ODS 6 exige sistemas de agua, saneamiento e higiene más sólidos, con mejor financiación, gobernanza, capacidades técnicas y datos de calidad, capaces de garantizar servicios seguros y resilientes, especialmente para las poblaciones más vulnerables.
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