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El despliegue solar en Europa se ha acelerado rápidamente durante la última década, pero la cuestión de qué sucede con los paneles fotovoltaicos cuando se dañan, se sustituyen o alcanzan el final de su vida útil sigue estando, en gran medida, sin resolver. Millones de paneles se retiran del servicio cada año debido a daños en el transporte, fallos de instalación o disminución del rendimiento. Muchos de ellos siguen siendo técnicamente funcionales; sin embargo, los sistemas actuales ofrecen pocas alternativas más allá de la retirada y el reciclaje básico.
Bajo las normas vigentes de la UE, los paneles fotovoltaicos entran en la Directiva de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE), que establece objetivos mínimos de recogida y tratamiento. En la práctica, no obstante, el reciclaje suele centrarse en componentes fácilmente recuperables, como los marcos de aluminio, mientras que otros materiales se infra-reciclan o se pierden por completo.
El proyecto SOPHIA: Hacia una gestión sistemática circular
Uno de los proyectos europeos que analiza este reto es SOPHIA, una iniciativa de investigación de tres años financiada por Horizon Europe con un presupuesto total de 5,99 millones de euros. Este proyecto cuenta con un fuerte liderazgo e implicación española, ya que está coordinado por AIMPLAS, el centro tecnológico del plástico con sede en Valencia. Actualmente en su octavo mes, el consorcio incluye a 15 socios de ocho países, que abarcan desde organizaciones de investigación y PYMES hasta recicladores, fabricantes y especialistas en políticas.
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