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José Donoso, Director General de UNEF
El sector fotovoltaico español se encuentra en un punto de inflexión histórico. Tras años construyendo capacidad, 2026 nos plantea un desafío distinto: demostrar que hemos pasado de ser una industria en expansión a convertirnos en un pilar maduro y sofisticado del sistema energético nacional. El próximo año será la prueba de fuego para confirmar si estamos preparados para asumir el papel protagonista que ya ocupamos en el mix eléctrico.
Cerramos 2025 con un balance sólido. Por un lado, consolidamos nuestra posición como tecnología líder en generación eléctrica, superando ya a cualquier otra fuente de energía cuando se incluye el autoconsumo. Por otro, tenemos ante nosotros retos estimulantes que definirán nuestra siguiente fase de crecimiento. La electrificación masiva de la economía representa una oportunidad histórica por materializar, el marco regulatorio está evolucionando para adaptarse a nuestra nueva centralidad en el sistema, y el escenario social requiere que intensifiquemos nuestro compromiso territorial y comunicativo. El próximo año determinará nuestra capacidad para aprovechar estas oportunidades y consolidarnos como columna vertebral del sistema energético español.
La primera gran transformación que viviremos en 2026 es conceptual. Durante años, el sector se ha centrado sobre todo en una métrica: megavatios instalados. Desarrollar proyectos, obtener permisos, construir plantas y conectarlas a la red. Pero ese modelo ha alcanzado su límite natural. La realidad es que ya no basta con introducir potencia en el sistema; ahora debemos gestionar esa potencia de manera inteligente.
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