La creciente exigencia de trazabilidad, transparencia y control en la gestión de residuos plantea nuevos retos para los Sistemas Colectivos de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP). En este contexto, Javier de Jesús Landesa, director operativo de TNU (Tratamiento de Neumáticos Usados), defiende que la evolución del modelo debe evitar que el incremento de las obligaciones administrativas termine dificultando la eficacia del sistema.
En un artículo de opinión, Landesa recuerda que la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) ha demostrado durante las dos últimas décadas ser un modelo eficaz para garantizar la correcta gestión de los residuos, organizando y financiando su recogida y tratamiento. Sin embargo, considera que la creciente demanda de información debe traducirse en una mejor gestión de los datos y no necesariamente en más burocracia.
"La trazabilidad ya no es un elemento complementario; forma parte de la propia calidad del sistema", señala. No obstante, advierte de que reforzar el seguimiento de los residuos no debería implicar la creación de nuevas cargas documentales o procedimientos administrativos que resten eficiencia a la gestión.
El responsable de TNU destaca que los SCRAP han ampliado progresivamente sus funciones, incorporando sistemas avanzados de información, mecanismos de seguimiento y apoyo técnico a productores y gestores para facilitar el cumplimiento de una normativa cada vez más compleja.
Como ejemplo, cita la entrada en vigor del Real Decreto 712/2025 sobre neumáticos al final de su vida útil, que llevó a TNU a desarrollar una ronda informativa en todo el país para explicar las novedades regulatorias y resolver dudas del sector.
Equilibrio entre control y eficiencia
Landesa considera lógico que la normativa evolucione y que se refuercen los mecanismos de control, pero insiste en que cada nueva obligación debería evaluarse en función del valor real que aporta a la mejora ambiental, evitando generar una carga administrativa desproporcionada.
Asimismo, defiende la necesidad de mantener un reparto claro de responsabilidades entre las administraciones públicas y los SCRAP. Mientras las administraciones deben centrarse en las labores de inspección y control, los sistemas colectivos deben aportar conocimiento técnico, capacidad de gestión y acompañamiento a las empresas.
El director operativo de TNU pone como ejemplo el modelo español de gestión de neumáticos fuera de uso, que, tras más de veinte años de funcionamiento, cuenta con una red consolidada de gestores autorizados y un elevado nivel de trazabilidad, demostrando su capacidad para adaptarse a los cambios regulatorios y tecnológicos.
En su opinión, el reto ahora pasa por seguir mejorando un sistema que ya funciona, reforzando la transparencia y la calidad de la información sin perder de vista el objetivo principal: recoger, gestionar y reciclar mejor los residuos para reincorporar los materiales reciclados a la economía y avanzar hacia una verdadera economía circular.