Empresas Premium
Veolia, Aqualia y Canal de Isabel II reclamaron hoy más inversión y planificación para afrontar los retos del agua urbana en los próximos años.
Así se puso de manifiesto en la mesa “La perspectiva del sector: Retos, riesgos y oportunidades”, celebrada en el marco del 38º Congreso DAQUAS, en la que participaron Daniel Tugues, director país de Veolia España; Santiago Lafuente, CEO de Aqualia; y Mariano González, consejero delegado de Canal de Isabel II, anfitriones del Congreso, bajo la moderación de la politóloga Cristina Monge.
En este sentido, Daniel Tugues, director país de Veolia España, señaló que “el principal reto del agua urbana sigue siendo alinear de forma efectiva el principio de recuperación de costes. Las tarifas en España continúan muy por debajo de la media europea y eso acaba traduciéndose en déficits de inversión, mantenimiento insuficiente y dificultades para responder a las nuevas exigencias normativas. Somos eficientes, pero la eficiencia por sí sola no explica esta brecha: necesitamos un marco que garantice inversiones sostenidas y una planificación a largo plazo”.
En la misma línea, Santiago Lafuente, CEO de Aqualia apuntó que “la financiación requiere estabilidad. El binomio entre regulación tarifaria y seguridad jurídica es imprescindible para desarrollar planes de inversión ambiciosos y sostenibles. No podemos seguir con un modelo en el que más de 8.000 ayuntamientos actúan como reguladores de facto. Necesitamos mecanismos que aporten previsibilidad, favorezcan la consolidación del sector y permitan pasar de los diagnósticos a la ejecución”.
Por su parte, Mariano González, consejero delegado de Canal de Isabel II, destacó que “la seguridad regulatoria es tan importante como la financiación. Interpretaciones excesivamente restrictivas de la normativa pueden generar incertidumbre y dificultar la ejecución de proyectos imprescindibles para alcanzar los objetivos ambientales y de servicio”.
Durante el debate, los operadores coincidieron en que el sector afronta una etapa decisiva, marcada por la transposición de la Directiva de Tratamiento de Aguas Residuales Urbanas (TARU), la adaptación al cambio climático, la renovación de infraestructuras, la digitalización y la necesidad de avanzar hacia modelos de gestión más eficientes, resilientes y sostenibles. En este contexto, subrayaron que garantizar la calidad y continuidad del servicio exigirá una visión de largo plazo, estabilidad regulatoria, capacidad inversora y una mayor coordinación entre administraciones, operadores y empresas.
El Congreso arrancó con la sesión “Transposición de la Directiva TARU: encaje jurídico, retos y necesidades para el sector del agua urbana”, en la que participaron Antonio Lastra, de Canal de Isabel II; Enrique Baquerizo, de Emasesa; Pere Aguiló, del Consorcio Besòs Tordera; Guillermo González de Olano, de Veolia; y José Manuel García, de Apemsa, bajo la moderación de Carmen Hernández, de DAQUAS. El debate puso de manifiesto que la nueva directiva no supone únicamente una actualización normativa, sino un cambio profundo en la forma de planificar, financiar y gestionar el saneamiento urbano.
En este contexto, los ponentes coincidieron en que la transposición de la nueva directiva no suponía solo un reto técnico, sino también jurídico, económico y de gobernanza, al exigir clarificar competencias, definir responsabilidades, asegurar financiación e impulsar inversiones. Durante el debate se abordaron cuestiones como la gestión de desbordamientos, la adaptación de los sistemas de drenaje urbano, la posible incorporación de una tarifa vinculada al agua de lluvia, el incremento del consumo energético de las nuevas instalaciones y la necesidad de reforzar la colaboración entre administraciones, operadores y sector empresarial para garantizar una transición ordenada, segura y eficaz. Asimismo, la mesa subrayó la importancia de avanzar hacia modelos que incorporen el principio de “quien contamina paga”, de forma que las nuevas exigencias ambientales se acompañen de mecanismos justos, sostenibles y bien definidos de financiación y compensación.
Durante la primera parte de la mañana del jueves, las comunicaciones técnicas profundizaron también en ámbitos especialmente sensibles para los operadores, como la gestión del drenaje urbano, los Planes Integrales de Gestión del Sistema de Saneamiento, la digitalización de redes, la detección de fugas, la actualización normativa de contadores, los gemelos digitales, la sensorización, el BIM, la recuperación de recursos en fangos de EDAR y los tratamientos avanzados frente a contaminantes emergentes.
La jornada dejó una conclusión compartida: el sector del agua urbana afronta una etapa de transformación profunda, en la que las obligaciones normativas, las expectativas sociales, la presión climática y las nuevas herramientas tecnológicas exigen más inversión, más innovación, mejor comunicación y una gobernanza más coordinada entre administraciones, operadores, empresas y ciudadanía.
|