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No te pierdas la sección "Entre bambalinas" y columnas mensuales de Javier Lopez Domingo, gerente de Oficina Técnica de Ecoembes. Columnas de reflexión con historias cotidianas, abordando el sistema de reciclaje con gran cercanía y creatividad con ejemplos muy cercanos de nuestro día a día. Una columna cercana, clara y llena de claves prácticas para entender mejor cómo reciclamos y por qué es importante. No te pierdas, ninguna entrega mensual de las columnas "Entre bambalinas" de Ecoembes.
Anoche, tras ver las noticias, recordé súbitamente que aún tenía pendiente poner silicona en la junta de la cocina. Con la tableta en la mano y sin levantarme del sillón, busqué en Amazon la que tuviese el color más parecido a lo que pretendía, y la encargué con la seguridad de que el fin de semana me quedaría sin excusa para no sellar la dichosa junta.
Eso fue ayer; hoy me ha tocado hacer el pedido de la leche (que ya empezábamos a andar escasos), con la promesa de que llegará mañana mismo.
Cosas cotidianas como estas las hacemos cada día en millones de domicilios y nos despreocupamos porque nos han acostumbrado a que nos las traigan a casa, o donde indiquemos, con acierto y en los plazos previstos.
El volumen de pedidos anuales que mueve la plataforma en nuestro país supera los 300 millones, y para ello cuenta con una red de apenas 40 puntos de distribución a lo largo del territorio, cada uno de ellos dotados de elementos logísticos que se requieren técnicamente para que el proceso sea eficiente. Y, además, con un criterio claro basado en la ubicación: donde mejor preste el servicio. Ni más, ni menos.
Trasladando esta lógica al ámbito de la gestión de residuos, surgen inevitables paralelismos.
Para el caso de las plantas de clasificación de envases, la nueva legislación europea conduce a que haya que separar más fracciones de las 7 actuales, con más calidad, poniendo el foco en formatos variados y en envases de menor tamaño. Puedo asegurar que hay tecnología para abordar el reto y estoy seguro de que, en más pronto que tarde, la habrá mejor.
Pero aquí, la cuestión clave no es tanto si se puede hacer, que se puede, sino cómo hacerlo de manera eficiente, tal y como demanda la sociedad.
Poner más equipos en las plantas de clasificación y separar más fracciones, supone más espacio, más inversión y más operaciones. Y, como en cualquier actividad industrial, la eficiencia se logra mediante la economía de escala: cuanto mayores sean los volúmenes tratados, más se optimizan los recursos y se amortizan las inversiones.
La pregunta surge de inmediato: “… entonces ¿cuál es el tamaño de planta al que hay que evolucionar?...”. Miremos cómo están algunos de nuestros colegas europeos con sistemas equivalentes y que ya hayan dado pasos hacia lo que nos demanda la legislación.
Ambos casos comparten un rasgo común: la unidad mínima de planta es de 40.000 toneladas al año, por lo que ya hay una referencia sobre la escala necesaria para operar con eficiencia en un contexto de alta exigencia técnica.
En cuanto a número de instalaciones óptimo no sería tan osado como para dar una cifra, aunque no puedo evitar tirar de calculadora considerando los casos anteriores y, teniendo en cuenta el equivalente de nuestra población, el resultado que la calculadora arroja muestra un ratio de entre 20 y 22 plantas de clasificación.
Actualmente, en España contamos con 96 plantas de clasificación, y más del 90% de estas plantas tratan menos de 25.000 toneladas al año y, de estas,el 45% tratan menos de 5.000 toneladas anuales… a priori se antoja complicado en muchos casos el poder asumir tecnología de vanguardia con criterios de eficiencia, por lo que parece que es necesario hacer una reflexión profunda y de conjunto.
Tengo claro que esto no es Amazon ni podría serlo. Aunque hayan de pesar más, no todo son, ni han de ser, criterios técnicos. Sobre todo, porque hay otras reglas del juego, ya tenemos una situación de partida, y no somos ni Bélgica ni Alemania.
La sociedad exige y va a exigir resultados eficientes en la gestión de nuestros residuos, así que permitidme que plantee, desde esta tribuna, la necesidad de incorporar nuevos criterios de eficiencia en la red de puntos de clasificación que necesitamos; que anhele emular modelos de éxito basados en la eficiencia técnica y económica incorporando, por supuesto, la faceta social asociada a la gestión de los residuos; y que desee dejar atrás una visión fragmentada para avanzar hacia un planteamiento integrado, que permita responder con eficiencia a las demandas que nos vienen.
Cuando esta noche me vuelva a sentar dispuesto a comprar a golpe de click quién sabe qué, muy probablemente tendré en mente la eficiencia silenciosa que hay en esa red logística y sienta un puntito de envidia para nuestra red de plantas de clasificación de envases.
Pero más importante será saber si todos los que participemos en el dimensionamiento de la red de plantas, anhelaremos y trabajaremos por crear la mejor red que necesitemos.
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