La investigación, liderada por Zeynep Ersoy, del Instituto de Investigación en Cambio Global de la Universidad Rey Juan Carlos (IICG-URJC), y David Cunillera Montcusí, del Centro de Investigación Ecológica de Budapest (Hungría), plantea una revisión de los métodos utilizados actualmente para evaluar la calidad biológica de estos ecosistemas.
Según explica el estudio, publicado en la revista científica Journal of Applied Ecology, los índices ecológicos empleados habitualmente fueron diseñados para ríos permanentes y no tienen en cuenta los efectos naturales que provoca la pérdida temporal de agua sobre la biodiversidad. Como consecuencia, pueden interpretar erróneamente como impactos humanos cambios que en realidad son consecuencia de la propia dinámica hidrológica de estos ecosistemas.
"La pérdida de especies no siempre se debe a impactos humanos, sino a la fragmentación hidrológica que provoca el secado de los cauces", señala Zeynep Ersoy.
Simulaciones para entender el impacto de la sequía
Para analizar este fenómeno, los investigadores desarrollaron un modelo basado en miles de metacomunidades simuladas, es decir, conjuntos de comunidades biológicas conectadas entre sí, sometidas a diferentes escenarios de sequía e impacto humano.
Este enfoque permite integrar tanto procesos locales, como la pérdida de hábitat, como factores regionales relacionados con la conectividad y dispersión de los organismos acuáticos, especialmente de los macroinvertebrados, fundamentales para evaluar la salud de los ecosistemas fluviales.
Además, el modelo fue aplicado a seis cuencas europeas, donde se comprobó que la reducción de la conectividad derivada del secado de los ríos disminuye significativamente la capacidad de los índices biológicos para detectar alteraciones ambientales.
Según explica Núria Bonada, responsable del grupo de investigación FEHM-Lab de la Universidad de Barcelona, "si la mitad de la red fluvial se seca, la eficacia de los índices biológicos puede reducirse hasta un 60 %".
Herramientas más precisas para la gestión ambiental
Los autores consideran que este trabajo supone un primer paso hacia el desarrollo de nuevas herramientas digitales de biomonitorización, capaces de incorporar la temporalidad de los ríos y ofrecer evaluaciones más ajustadas a la realidad ecológica de estos ecosistemas.
Estas soluciones podrían facilitar la labor de los gestores ambientales en un contexto marcado por el cambio climático, el aumento de los periodos de sequía y la expansión de los ríos temporales en numerosas regiones europeas.
La investigación ha sido desarrollada en el marco del proyecto DRY-Guadalmed, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades a través de la Agencia Estatal de Investigación, y liderado por las investigadoras Núria Cid (IRTA-La Ràpita) y Núria Bonada (UB-IRBio).
El objetivo final del proyecto es diseñar herramientas avanzadas que permitan evaluar de forma más precisa el estado ecológico de los ríos temporales mediterráneos, especialmente durante sus fases de secado, contribuyendo así a una gestión más eficaz de unos ecosistemas cada vez más relevantes en el escenario ambiental europeo.