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El manifiesto, que continúa abierto a nuevas adhesiones, ya cuenta con el apoyo de entidades de referencia como CIEMAT-Plataforma Solar de Almería, CENER, IMDEA Energía, la UNED, la Universidad Politécnica de Madrid, la Universidad Carlos III de Madrid, así como plataformas y asociaciones del sector como Protermosolar.
El impulso a este decálogo se produce en un contexto marcado por la inestabilidad geopolítica internacional, como el conflicto en Irán, y el encarecimiento de los combustibles fósiles. Este escenario refuerza el papel de la energía termosolar como herramienta clave para alcanzar la soberanía energética y reducir la dependencia exterior.
Los firmantes subrayan que esta tecnología resulta esencial para avanzar hacia un modelo energético renovable, estable y competitivo, especialmente en un sistema eléctrico cada vez más electrificado y dependiente de fuentes variables como la eólica o la fotovoltaica.
El documento destaca que la energía termosolar de concentración es una tecnología madura que aporta ventajas diferenciales frente a otras renovables.
Entre ellas, su capacidad para generar electricidad de forma gestionable gracias al almacenamiento térmico, lo que permite producir energía incluso sin radiación solar. Además, contribuye a la estabilidad del sistema eléctrico al generar energía síncrona, aportando inercia y facilitando la regulación de la red.
El decálogo pone en valor que la termosolar integra en una sola infraestructura generación y almacenamiento, lo que la convierte en una de las opciones más eficientes cuando se analizan los costes reales del sistema energético.
Asimismo, destaca el liderazgo de España en este ámbito:
Las empresas españolas han participado en más del 86 % de las plantas termosolares del mundo
El sector genera empleo cualificado y estable
Más del 80 % del valor económico de las instalaciones permanece en el país
Además, esta tecnología contribuye a la descarbonización industrial, al poder suministrar calor directo a procesos productivos, reduciendo la necesidad de electrificación.
Otro de los puntos relevantes del manifiesto es el papel de la termosolar en la integración masiva de energías renovables.
Gracias a su capacidad de almacenamiento, permite aprovechar excedentes de otras fuentes como la fotovoltaica o la eólica, evitando pérdidas de energía y reduciendo la necesidad de respaldo fósil. Esto contribuye a mejorar la resiliencia del sistema eléctrico y a estabilizar los precios.
El documento concluye que apostar por la termosolar no solo es una cuestión tecnológica, sino una decisión estratégica de país.
Al tratarse de una tecnología local que no depende de materiales críticos ni de cadenas de suministro externas, refuerza la independencia energética y reduce la exposición a riesgos geopolíticos.
Los impulsores del decálogo advierten de que España se encuentra ante una encrucijada: consolidar su liderazgo mundial en energía termosolar o perder una ventaja competitiva única.
En este sentido, hacen un llamamiento a impulsar su desarrollo para garantizar la descarbonización, fortalecer la industria nacional y avanzar hacia un sistema energético más sostenible, seguro y autónomo
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