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El proyecto WalNUT, financiado por el programa Horizon 2020, nació hace cuatro años y medio con una misión clara: dar respuesta a la creciente presión sobre el sistema alimentario global.
El aumento de la población mundial y los patrones de consumo cada vez más exigentes obligan a intensificar la producción agrícola, multiplicando el uso de tierra, agua, energía y fertilizantes, y aumentando considerablemente la demanda de nutrientes para cultivos. Además, los suelos —un recurso limitado e irremplazable— se ven amenazados por prácticas que generan excedentes o déficits de nutrientes a escala territorial.
Para hacer frente a este escenario, WalNUT propuso rediseñar las cadenas de suministro de nutrientes, recuperándolos de aguas residuales y salmueras y transformándolos en biofertilizantes.
La semana pasada, se celebró en Bruselas el evento final del proyecto para presentar los principales resultados e hitos de estos años de trabajo. Entre ellos, la validación de cinco tecnologías que se han testado en cinco plantas piloto situadas en España, Bélgica, Hungría y Grecia. Cada tecnología está diseñada para recuperar nutrientes de una fuente distinta: aguas residuales industriales, aguas residuales urbanas, residuos de la industria alimentaria, salmueras y línea de fangos de depuradora.
Cetaqua ha liderado el desarrollo de una tecnología para tratar fangos resultantes del proceso de depuración de aguas residuales y recuperar nitrógeno. Dicha tecnología se ha implantado y validado en un piloto con condiciones reales en la estación depuradora de aguas residuales (EDAR) de Ourense, operada por Veolia.
La tecnología consiste en un tren de tratamiento para escurridos —corrientes de agua con sedimentos finos en suspensión— generados en el proceso de depuración. Estas corrientes tienen altos contenidos en nitrógeno soluble, cuyo tratamiento convencional es energéticamente costoso.
El tratamiento alternativo propuesto por Cetaqua recupera este nitrógeno para su uso como producto fertilizante a través de un proceso en el que primero se acondiciona la corriente residual, concentrando el nitrógeno presente en el agua mediante una columna de intercambio iónico, y finalmente se extrae libre de contaminantes gracias a contactores de membrana de fibra hueca, obteniendo sulfato de amonio.
Además, durante el proyecto, también se ha explorado la producción de fertilizantes a partir de estruvita y bacterias promotoras del crecimiento vegetal.
Alicia González, Project Manager e investigadora en Cetaqua, destaca que “los resultados del proyecto han sido muy prometedores: no sólo se ha validado con éxito el tren de tratamiento a nivel tecnológico, sino que se ha producido suficiente fertilizante (a base de sulfato de amonio y estruvita) con seguridad ambiental y eficacia demostrada”.
Además, según González, WalNUT constituye un punto de partida para el futuro: “el camino continúa, con retos clave por delante como la optimización de rendimientos o la automatización del proceso. Todo ello abre una etapa apasionante para consolidar esta solución y maximizar su impacto real en el territorio”.
Con la recuperación de nutrientes a partir de aguas residuales, WalNUT contribuye a reducir la dependencia europea de recursos minerales extracomunitarios y a minimizar el impacto ambiental de métodos de producción y extracción convencionales. Así, WalNUT ofrece una alternativa estratégica y sostenible que refuerza la autonomía europea en el sector agroalimentario al reducir los riesgos asociados al agotamiento de recursos naturales.
De esta forma, WalNUT finaliza, pero su impacto y resultados seguirán transformando el futuro de la agricultura sostenible, la recuperación de nutrientes y la gestión circular del agua.
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