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La energía solar fotovoltaica no solo aporta al mix energético sostenible, sino que se confirma como un motor de conservación de biodiversidad y desarrollo de los territorios rurales.
En la jornada celebrada en el Congreso de los Diputados, expertos analizaron cómo las plantas fotovoltaicas contribuyen a la recuperación de suelos, la creación de espacios naturales en zonas agrícolas y la dinamización socioeconómica local.
Hugo Morán, Secretario de Estado de Medio Ambiente, entregó los Sellos de Excelencia en Sostenibilidad a 15 proyectos de empresas como Renovalia, Sonnedix, Sunowatt, RPGlobal, Naturgy e Iberdrola, reconociendo sus buenas prácticas en sostenibilidad ambiental, economía circular y gobernanza.
Fernando Magdaleno Mas (MITECO) y Cristóbal Martínez (Ideas Medioambientales) subrayaron el papel de los parques fotovoltaicos como “oasis de biodiversidad” frente a cultivos intensivos, mientras que Manuel Morales (UAM) insistió en la necesidad de estudios científicos para compatibilizar la energía renovable con la protección ambiental.
El encuentro también abordó la importancia de la sostenibilidad social y la relación con los vecinos: proyectos como los de Belinchón (Cuenca) mostraron cómo la fotovoltaica puede favorecer la repoblación y el desarrollo económico de pueblos rurales, resaltando la necesidad de comunicación directa entre promotores y comunidades locales.
En cuanto al reciclaje y fin de vida de los parques, expertos de RECYCLIA, CERFO y Greening Relive destacaron que más del 90% de los componentes de un parque fotovoltaico son reciclables y que la correcta gestión de los residuos y repotenciación es clave para la sostenibilidad del sector.
Además, programas como “Renovables por la Regeneración” impulsan la recuperación de suelos y la protección de ecosistemas, convirtiendo los parques solares en refugios de biodiversidad y reforzando su papel como espacios de regeneración ambiental.
Juan Andrés Walliser y otros investigadores mostraron cómo la implantación de plantas fotovoltaicas dinamiza el empleo, atrae población y mejora los ingresos municipales, reforzando el desarrollo rural. Carlos Montoya (IDAE) destacó que una correcta planificación permite que estas instalaciones mejoren la biodiversidad frente a otros usos del suelo.
Cristina Narbona y José Donoso concluyeron que la energía solar fotovoltaica representa una oportunidad histórica para España: con solo el 0,3% del territorio agrícola, es posible cumplir los objetivos del PNIEC, generar desarrollo económico y reforzar la sostenibilidad del país, beneficiando a empresas, municipios, comunidades autónomas y gobierno central.
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