Las ciudades miden el movimiento, pero no el miedo
Los sensores cuentan pasos. Las antenas registran flujos. Pero ningún dato municipal te dice por qué hay rutas que la gente deja de usar, espacios que se evitan en silencio, calles que el mapa dibuja transitables y la experiencia convierte en invisibles. Eso tiene nombre, tiene método y, por fin, tiene solución.
