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La aprobación del Real Decreto sobre residuos textiles y de calzado, prevista para 2026, marcará un avance hacia la economía circular y una gestión coordinada del sector.
La Responsabilidad Ampliada del Productor, conocida como RAP, marcará un antes y un después para el sector textil y del calzado. A partir de su aplicación, las empresas que ponen estos productos por primera vez en el mercado español asumirán, entre otras cosas, la responsabilidad de financiar y organizar su gestión cuando se conviertan en residuos.
No se trata únicamente de una nueva obligación administrativa. La RAP introduce un cambio estructural en la relación entre producto, residuo y responsabilidad empresarial. Ofrece la oportunidad de construir un modelo más transparente y eficiente, capaz de favorecer la reutilización, desarrollar el reciclaje y recuperar recursos que hoy todavía se pierden.
Europa ya ha puesto fecha a esta transformación. La Directiva (UE) 2025/1892, que entró en vigor el 16 de octubre de 2025, deberá ser transpuesta a las legislaciones nacionales antes del 17 de junio de 2027. Además, los Estados miembros deberán disponer de sistemas de RAP plenamente operativos en abril de 2028.
En este escenario, España ha avanzado de manera significativa con el desarrollo del Proyecto de Real Decreto por el que se regulan los productos textiles y de calzado y la gestión de sus residuos. Su inclusión en el Plan Anual Normativo de la Administración General del Estado para 2026 refleja la prioridad otorgada al desarrollo de este nuevo marco, que permitirá adaptar el ordenamiento nacional a la normativa europea. Tras su paso por el procedimiento europeo de información sobre reglamentaciones técnicas, conocido como TRIS, y una vez atendidas las observaciones de la Comisión Europea, el texto se encuentra en la última fase de su tramitación.
Todo apunta, por tanto, a una aprobación inminente, incluso antes de que finalice el año. Será un paso esencial para concretar las obligaciones de los productores, determinar el funcionamiento de los sistemas colectivos, definir los elementos de coste que se deberán financiar y proporcionar seguridad a todos los agentes implicados.
La futura RAP textil se apoyará en una realidad ya existente. En numerosos municipios, la recogida separada de textiles y calzado se desarrolla desde hace años con la participación de operadores especializados, tanto de la economía social como puramente privados. Esta experiencia, junto con las capacidades e infraestructuras desplegadas, constituye un punto de partida que el nuevo sistema debe reconocer y aprovechar.
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