Este congreso, que se celebra cada cuatro años y lo hace por primera vez en Castilla La Mancha, reunirá a comunidades de regantes de todo el país, expertos técnicos, investigadores, empresarios agrícolas y representantes políticos. El evento adquiere especial relevancia porque contará con la participación de todos los agentes vinculados con el regadío: los ministerios de Agricultura y de Medio Ambiente, las comunidades autónomas, las comunidades de regantes, las confederaciones hidrográficas, así como las empresas agrarias y los centros de investigación que conforman todos juntos el mundo del agua en España. Además, contaremos con la presencia de nuestros hermanos de la Asociación d’Irrigants d’Europe, lo que permitirá mirar también a las mejores prácticas y políticas de regadío a nivel europeo.
Más allá de ser un foro de encuentro, el Congreso tiene como objetivo convertirse en el espacio de referencia para la innovación, la sostenibilidad y la eficiencia en la gestión del agua para la agricultura. A lo largo de cinco días, los asistentes podrán participar en mesas redondas, ponencias de alto nivel, conocer las tecnologías y las soluciones más avanzadas, así como asistir a actividades complementarias que permitirán establecer contactos estratégicos y conocer de primera mano las mejores prácticas y herramientas disponibles para abordar retos como el uso de aguas subterráneas, la modernización de infraestructuras de riego y el impacto socioeconómico del agua en las comunidades agrarias, no solo en España, sino también en Europa.
IA y aguas subterráneas, el corazón del Congreso
Dos temas destacan sobremanera en este congreso, la inteligencia artificial y las aguas subterráneas, articulándose ambos como la parte más sustancial del mismo y formando su columna vertebral en forma de las dos ponencias principales.
La primera de ellas correrá a cargo de Emilio Camacho, Catedrático de Ingeniería Hidráulica en el Departamento de Agronomía de la Universidad de Córdoba, y abordará el papel estratégico de la inteligencia artificial (IA) en la transformación del regadío español, ya que su aplicación podría generar ahorros de hasta un 10 % en el agua destinada al riego sin comprometer la producción, reforzando la eficiencia histórica del sector.