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Javier Lázaro, director técnico y de regulación de APPA Renovables
Diciembre de 2025 no es un cierre de año más: es una pista clara de hacia dónde se mueve el sistema eléctrico español. Las renovables ya sostienen más de la mitad del mix, pero el verdadero reto ha cambiado de sitio: ahora manda la integración, la red y el valor horario de la energía. En este nuevo tablero, ya no gana quien instala más, sino quien encaja mejor: ubicación, flexibilidad, almacenamiento y demanda inteligente.
Diciembre de 2025 deja una fotografía que, vista con calma, dice mucho más sobre el futuro
que sobre el pasado. Los datos que analizamos en el Informe Mensual de Energías Renovables y Almacenamiento desde APPA Renovables dicen en qué punto de madurez está nuestro sistema eléctrico y, sobre todo, qué tipo de preguntas vamos a tener que responder el sector renovable a partir de ahora. Porque cuando una tecnología deja de ser promesa y se convierte en columna vertebral, el debate cambia: ya no gira tanto en torno a cuánta potencia instalamos, sino a qué valor aporta esa potencia en cada hora, en cada nudo de red y en cada condición meteorológica.
La primera cifra que conviene subrayar es simbólica y práctica a la vez: en diciembre, la generación renovable aportó el 48,9% del mix, con 11.359 GWh. No es un “dato bonito” para arrancar el artículo, pues la cifra ha estado en diciembre por debajo del 55,8% de generación renovable de 2025; pero es la constatación de que el sistema ya opera durante periodos largos generando con renovables cerca de la mitad de toda la electricidad. Esto no elimina los retos, pero sí cambia su naturaleza.
La pregunta ya no es si las renovables “pueden” sostener el sistema, sino qué ajustes (técnicos, regulatorios y de mercado) hacen falta para que esa aportación crezca sin fricciones y sin costes evitables, a la vez que se prioriza la seguridad de suministro.
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