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Jose Antonio la Cal Herrera Doctor Ingeniero Industrial. CEO de BIOLIZA
¿Por qué la bioenergía no acaba de despegar en España, a pesar de tratarse de un territorio con un elevado potencial de recursos de origen biomásico?
En otros países de Europa, el peso de la bioenergía en el mix energético —eléctrico, térmico y de transporte— es sensiblemente más elevado que en España, donde apenas alcanza el 9 %. Hablamos de plantas de biomasa para generación de energía eléctrica, instalaciones térmicas en edificios e industrias, así como de plantas de biogás y biometano, entre otras soluciones.
Todo ello resulta especialmente llamativo si se tienen en cuenta las enormes ventajas de la bioenergía, como la autosuficiencia energética, la descarbonización, la neutralidad climática y la generación de empleo en el medio rural.
A diferencia de otras energías renovables, como la solar o la eólica, la bioenergía presenta ciertas especificidades o singularidades que deben considerarse cuidadosamente a la hora de desarrollar un proyecto basado en el uso de biomasa. La principal de ellas es su adecuada y eficiente gestión.
Antes de poner en marcha un proyecto, es imprescindible conocer qué tipo de biomasas se van a utilizar —agrícola, forestal, agroindustrial, ganadera o urbana—, cuánta biomasa está disponible, cuál es su ámbito territorial y cuándo se produce, es decir, si su disponibilidad es o no estacional.
También resulta clave analizar sus principales características físico-químicas, como la humedad, la densidad, el poder calorífico inferior o el contenido en cenizas, así como identificar a los proveedores más cercanos, evaluar sus costes (preferiblemente en euros por tonelada o euros por MWh), conocer sus usos alternativos y valorar la logística de acopio y suministro.
En definitiva, se trata de un conjunto de factores que afectan al origen de la biomasa, a la viabilidad técnica y económica del proyecto, a su dimensionamiento y a un aspecto especialmente relevante en este tipo de iniciativas: su relación con el territorio, lo que hoy se conoce como la licencia social.
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