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Juan Virgilio Márquez López, Director general de la Asociación Empresarial Eólica (AEE)
2026 se presenta como un año decisivo para la energía eólica en España en un contexto de pulso industrial y tecnológico con terceros países como China, ante un escenario incierto por tensiones energéticas y geopolíticas internacionales que están trastocando el orden económico y de seguridad global, y con retos internos en materia de despliegue en los territorios, judicialización, y señales de precio complicadas en un mercado desequilibrado por el desacople entre los ritmos de avance de la demanda y la generación de algunas tecnologías del mix.
El final de año ha venido marcado con un dato importante. La energía eólica sigue siendo la primera tecnología del sistema eléctrico de España, con una representación del 24% de potencia eólica en el mix y una cobertura de la demanda del 24%.
A nivel internacional, España continúa situándose en los principales puestos del ranking de países con más potencia eólica instalada: somos segundos en Europa y sextos a nivel mundial con 33 GW instalados.
2025 ha sido un año de avance y mantenimiento del liderazgo de la eólica como tecnología competitiva y sostenible, con una cadena de valor nacional y ADN europeo, que significa empleo de calidad, innovación y competitividad. Con más de 37.000 empleos en España y una cadena de suministro plenamente consolidada, la eólica es un pilar de la competitividad de nuestra economía, ahorrando a los consumidores más de 4.600 millones de euros al año en la factura eléctrica.
Nos enfrentamos a desafíos globales que no podemos ignorar: la creciente presión de la industria china, que compite con costes bajos, o la guerra global de aranceles entre mercados estratégicos como Estados Unidos, entre otros. China está desplegando una agresiva estrategia comercial que está modificando el mercado global. Estados Unidos está adoptando una estrategia energética y climática totalmente diferente a la de la comunidad internacional.
El equilibrio existente y las reglas de libre mercado se han visto afectadas por la aplicación masiva de aranceles cruzados. En mitad de este conflicto multifactorial, España cuenta con una ventaja estratégica: su sector eólico posee una cadena de valor completa y autonomía tecnológica, lo que mantiene su capacidad de exportación.
Sin embargo, no es invulnerable. Sin políticas europeas que garanticen condiciones equitativas y sin una estrategia nacional clara, la industria eólica podría perder competitividad y puestos de trabajo. El tiempo para actuar no será ilimitado.
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