por A. Sala Martí, A. Sánchez Ferrer, R. Barrena Gómez, A. Artola Casacuberta 8 de julio, 2021 Artículos Técnicos comentarios Bookmark and Share
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La obtención de productos comercializables a partir de residuos será clave dentro del esquema de economía circular impulsado desde la Unión Europea. En este estudio se presenta la posibilidad de convertir diferentes residuos agroalimentarios en sustrato para el crecimiento de hongos productores de esporas con propiedades biopesticidas para aplicación agrícola.

La industria alimentaria se caracteriza por una elevada relación entre residuo generado y producto final. Este residuo está formado por materiales de naturaleza orgánica, mayoritariamente biodegradables, resultantes del procesado de materias primas de origen principalmente agrícola y ganadero. La composición de estos residuos los hace biológicamente activos, complicando su tratamiento y disposición final [1]. Tradicionalmente, el compostaje y la digestión anaerobia se han utilizado como tecnologías para la valorización material y energética de estos residuos, obteniendo un material final estable que puede ser usado como enmienda agrícola y biogás en el caso de la digestión anaerobia [2]. Como alternativa a estos procesos y teniendo en cuenta su carácter bioactivo, los residuos agroalimentarios presentan un elevado potencial para ser usados como materia prima en procesos de fermentación destinados a la producción de distintos bioproductos [3] entre los que se cuentan los biopesticidas derivados de hongos. En efecto, los biopesticidas fúngicos pueden producirse mediante fermentación sumergida o fermentación en estado sólido (FES) [4].

La FES, que se ha definido como un proceso que tiene lugar en ausencia o casi ausencia de agua libre, presenta sus ventajas en la producción de biopesticidas a partir de hongos, básicamente por la reducción de costes debida al posible uso de residuos como sustratos y por las características de las esporas producidas, en comparación con la fermentación sumergida. En el caso de la FES se producen esporas aéreas, conocidas como conidias, mientras que en fermentación sumergida se producen blastoesporas o esporas sumergidas, siendo las aéreas las más persistentes en condiciones ambientales, lo que hace que sean las preferidas para su uso en el control de plagas [5].

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