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El Boletín 20 del Observatorio de la Economía Circular alerta de las dificultades de la industria europea del reciclaje para mantener su capacidad productiva y competitividad, mientras la huella de consumo de materiales en España creció un 13 % en 2025.
La industria europea del reciclaje de plásticos continúa perdiendo capacidad productiva en un momento en el que la transición hacia una economía circular exige incrementar la recuperación y utilización de materiales secundarios. En 2025, el cierre de instalaciones provocó la pérdida de 460.000 toneladas anuales de capacidad de reciclaje de plásticos en Europa, un 53 % más que en 2024 y más del triple que en 2023.
Este es uno de los principales resultados del Boletín 20 del Observatorio de la Economía Circular, impulsado por la Fundación Fórum Ambiental, que analiza siete indicadores relacionados con el consumo de materiales, la productividad de los recursos, la dependencia exterior, las materias primas secundarias y la capacidad industrial de reciclaje.
El informe pone de manifiesto una contradicción: mientras aumenta la necesidad de aprovechar los materiales recuperados, la industria encargada de reincorporarlos al sistema productivo afronta dificultades para mantener su actividad.
La pérdida de capacidad de reciclaje de plásticos se ha acelerado durante los últimos tres años. Según los datos recogidos en el boletín, procedentes de Plastics Recyclers Europe, los cierres de instalaciones representaron una capacidad anual de 135.000 toneladas en 2023, 300.000 en 2024 y 460.000 toneladas en 2025.
Entre las principales causas destacan los elevados costes operativos y la competencia de los plásticos vírgenes y de los materiales reciclados importados a precios inferiores.
Esta situación evidencia que la transición hacia una economía circular no depende únicamente de mejorar las tecnologías de reciclaje, sino también de garantizar la viabilidad económica de las instalaciones y fortalecer la demanda de materiales reciclados.
La huella de consumo de materiales en España alcanzó las 11,5 toneladas por habitante en 2025, un 13 % más que en 2024 y un 23 % por encima del nivel registrado en 2023.
Aunque el consumo español permanece por debajo de la media europea, situada en 14,3 toneladas por habitante, su crecimiento reciente es más intenso que el del conjunto de la Unión Europea.
Por otra parte, la productividad de los recursos domésticos continúa por encima de los niveles de principios de siglo, aunque ha retrocedido respecto a los máximos alcanzados en 2023.
La dependencia de materiales importados en España se situó en el 37,2 % en 2025, frente al 42,3 % registrado en 2022.
Pese a esta evolución favorable, la dependencia exterior sigue siendo especialmente elevada en los combustibles fósiles, con un 99,9 %, y los minerales metálicos, con un 67,5 %.
Estos datos refuerzan la importancia de recuperar materiales y mantenerlos dentro del sistema productivo para reducir la exposición a los mercados internacionales.
Los precios medios europeos de los materiales reciclados disminuyeron en 2025. El plástico reciclado se situó en 308 euros por tonelada, el papel y cartón en 154 euros y el vidrio en 88 euros, con descensos respectivos del 2 %, el 2 % y el 8 %.
Esta evolución refleja las dificultades de los mercados de materias primas secundarias, especialmente ante la competencia de materiales vírgenes más baratos.
El boletín también recoge un crecimiento del 14 % en la capacidad mundial de producción de bioplásticos durante 2025, aunque estos materiales representan todavía aproximadamente el 0,5 % de la producción mundial de plásticos.
Los indicadores muestran que avanzar hacia una economía circular exige actuar tanto sobre el consumo de recursos como sobre las condiciones económicas que permiten recuperar y reutilizar materiales.
La pérdida de capacidad industrial en Europa plantea un desafío relevante: incrementar los objetivos de circularidad no garantiza su cumplimiento si las empresas encargadas de recuperar los materiales no pueden mantener su actividad.
El Boletín 20 del Observatorio de la Economía Circular pone así el foco en la necesidad de reforzar la competitividad de la industria del reciclaje y consolidar mercados capaces de transformar los residuos recuperados en nuevos recursos.
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