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Más de 25 ciudades y la red C40 reclaman acelerar la transición energética para reducir a la mitad el uso de combustibles fósiles en 2030 y garantizar energía limpia, asequible y segura.
Ciudades de todo el mundo han lanzado un llamado urgente para acelerar la transición de los combustibles fósiles hacia las energías renovables, destacando que este cambio es clave para garantizar seguridad energética, estabilidad económica y sostenibilidad ambiental.
El mensaje se ha reforzado durante la Primera Conferencia sobre la Transición de los Combustibles Fósiles, celebrada en Santa Marta (Colombia) y coorganizada junto a Países Bajos.
Las ciudades agrupadas en la red C40 han reiterado su compromiso de reducir colectivamente a la mitad el uso de combustibles fósiles para 2030, alineándose con los objetivos climáticos internacionales.
Este objetivo forma parte de una estrategia global que busca triplicar la capacidad de energías renovables antes de final de la década, tal como se acordó en la COP28.
Uno de los argumentos clave es que las energías renovables ya son más económicas que los combustibles fósiles. Actualmente, la energía solar y eólica pueden costar al menos un 50% menos que nuevas plantas fósiles.
Además, el 92% de los países tiene potencial renovable suficiente para cubrir más de diez veces su demanda actual, lo que evidencia la magnitud de la oportunidad energética.
Las ciudades son responsables de aproximadamente el 75% de las emisiones globales relacionadas con la energía, lo que las convierte en actores fundamentales para impulsar el cambio.
En este sentido, las ciudades de C40 han logrado reducir sus emisiones per cápita durante cuatro años consecutivos, demostrando que la transición es viable a nivel local.
Diversas ciudades ya están implementando medidas concretas para acelerar la transición energética:
Estas iniciativas demuestran que la transición energética no solo reduce emisiones, sino que también genera ahorro económico y mejora la calidad de vida.
La transición hacia energías limpias también tiene un fuerte impacto social. Actualmente, existen más de 21 millones de empleos verdes en ciudades C40, y se espera que 4 de cada 10 empleos sean verdes en 2040.
Además, este cambio podría evitar más de 776.000 muertes prematuras para 2050, gracias a la mejora de la calidad del aire.
A pesar de los avances, las ciudades subrayan la necesidad de una mayor colaboración con los gobiernos nacionales para acelerar la transición.
Entre las medidas clave destacan:
Las ciudades también insisten en que la transición debe ser justa e inclusiva, garantizando que los beneficios lleguen a toda la población.
Esto implica invertir en formación laboral, apoyar a los trabajadores en transición y asegurar el acceso a energía limpia y asequible.
Las ciudades coinciden en que avanzar hacia las energías renovables permitirá construir un futuro basado en la estabilidad, la seguridad energética y la resiliencia climática, dejando atrás la volatilidad de los combustibles fósiles.
Con el apoyo adecuado, los gobiernos locales están preparados para liderar esta transformación global y acelerar la transición energética desde el ámbito urbano.
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