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Más de 12 millones de muertes al año en todo el planeta pueden atribuirse a factores medioambientales, lo que pone de relieve la importancia de proteger nuestro entorno para salvaguardar la salud física y psicológica de las personas.
Cada 7 de abril se conmemora el Día Mundial de la Salud. La celebración de este año, bajo el lema: “Juntos por la Salud. Apoyemos la ciencia”, inicia una campaña de un año que pone en valor el poder de la colaboración científica para proteger la salud de las personas, los animales, las plantas y el planeta. La campaña destaca tanto los logros científicos como la cooperación multilateral necesaria para convertir la evidencia en acción, centrando la atención en el enfoque One Health (Una sola salud).
En este contexto, SIGRE recuerda que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un 23% de la mortalidad –más de 12 millones de muertes al año– se debe a factores medioambientales. Proteger nuestro entorno se convierte, por tanto, en una herramienta esencial para cuidar nuestro bienestar.
Al estar la salud humana y ambiental estrechamente conectadas, avanzar hacia un futuro más saludable y sostenible exige respuestas coordinadas basadas en evidencia científica y corresponsabilidad de todos los agentes implicados. El sistema SIGRE constituye un ejemplo de cooperación sectorial orientada a este objetivo común.
“El sector farmacéutico, que trabaja para mejorar la salud y la calidad de vida de las personas, se ha unido en torno a SIGRE para avanzar hacia una economía más circular, minimizando el impacto ambiental a lo largo de todo el ciclo de vida del medicamento”, destaca Miguel Vega, director general de SIGRE.
Al cerrar correctamente el ciclo de vida del medicamento a través del Punto SIGRE, se evita que los residuos dañen los ecosistemas y se fortalece el enfoque One Health. De esta forma, se elimina el riesgo que suponen los medicamentos sobrantes o caducados para la salud y se previene la contaminación de ríos y suelos. Además, gracias a SIGRE, los envases de los medicamentos pueden reciclarse, contribuyendo a un modelo más sostenible y circular.
Es recomendable revisar el botiquín doméstico cada seis o doce meses. Los medicamentos caducados o en desuso deben depositarse en el Punto SIGRE para cerrar adecuadamente su ciclo de vida y proteger el medioambiente.
Al contenedor blanco de las farmacias se deben llevar:
Es importante recordar que los envases vacíos de medicamentos no deben depositarse en contenedores de reciclaje convencionales, ya que han estado en contacto con sustancias farmacéuticas y requieren un tratamiento específico para proteger la salud y el medioambiente.
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