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Un equipo de IMDEA Energía y la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) trabaja en una tecnología que podría mejorar la eliminación de micro y nanoplásticos en el agua. El método integra oxidación electroquímica y filtración por membranas para degradar y retener estas partículas microscópicas que los sistemas convencionales de tratamiento apenas consiguen eliminar.
La contaminación por microplásticos y nanoplásticos se ha convertido en uno de los retos ambientales emergentes más relevantes para los ecosistemas y la salud humana. Diversos organismos internacionales, como la ONU o la Comisión Europea, han advertido del aumento de estas partículas en el medio ambiente. Según la Agencia Europea de Sustancias Químicas (ECHA), cada año se liberan unas 176.000 toneladas de microplásticos generados de forma no intencionada en las aguas superficiales europeas debido al desgaste y la abrasión de productos plásticos, a lo que se suman 42.000 toneladas adicionales de microplásticos añadidos deliberadamente a productos.
En este contexto, un nuevo estudio científico liderado por IMDEA Energía en colaboración con la Universidad Rey Juan Carlos, dentro del proyecto europeo HYSOLCHEM, propone una tecnología innovadora para eliminar partículas microscópicas de polietileno en el agua, uno de los plásticos más utilizados a nivel mundial.
La investigación explora por primera vez la combinación de oxidación anódica electroquímica con microfiltración mediante membranas para eliminar micro y nanoplásticos en sistemas acuáticos. Estos fragmentos diminutos proceden de la degradación de productos plásticos y, debido a su tamaño extremadamente pequeño, pueden atravesar los sistemas convencionales de tratamiento de aguas, acumulándose en ecosistemas acuáticos, organismos y cadenas alimentarias. Diversos estudios han detectado estas partículas en océanos, ríos e incluso en tejidos humanos.
En el método propuesto, la oxidación anódica electroquímica genera especies altamente reactivas capaces de degradar o modificar las partículas plásticas, facilitando su eliminación posterior mediante filtración por membranas. La integración de ambos procesos permite retener las partículas transformadas y mejorar la eficiencia global del tratamiento del agua.
Según los investigadores, el desarrollo de procesos electroquímicos integrados para el tratamiento de aguas podría facilitar sistemas más eficaces y escalables, capaces de abordar uno de los contaminantes emergentes más difíciles de eliminar.
La combinación de oxidación electroquímica y filtración por membranas abre así nuevas perspectivas para el diseño de tecnologías avanzadas de depuración de agua. Si el sistema se optimiza a escala piloto e industrial, podría contribuir a mejorar la calidad del agua potable y reducir el impacto ambiental de los microplásticos.
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