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En un contexto de crecimiento poblacional, cambio climático y sequías cada vez más frecuentes, la gestión del agua se ha convertido en uno de los desafíos más críticos de nuestro tiempo. La agricultura consume más del 90 % del agua dulce disponible en muchas regiones, incluida gran parte de España y, sin embargo, gran parte del riego todavía se basa en técnicas centenarias.
En colaboración con la consultora AGROW ANALYTICS, Amazon Web Services (AWS) está ayudando a los agricultores e innovadores del sector agro-tecnológico a transformar el uso del agua en la agricultura, combinando sensores, imágenes satelitales, datos meteorológicos e inteligencia artificial para ofrecer una nueva generación de “riego inteligente”.
En explotaciones como la de Miguel Angel Ferrer, director agrícola de la Finca El Forado, en Aragón, esta tecnología ya está generando un impacto real. Al recopilar entre 50 y 100 puntos de datos —desde la humedad del suelo hasta el viento y las previsiones meteorológicas— AGROW crea “recetas” de riego dinámicas y predictivas. En lugar de regar según un calendario fijo, los agricultores saben exactamente cuándo, dónde y cuánto regar.
Los resultados son transformadores:
• Hasta un 50 % de ahorro de agua anual en las explotaciones participantes, con respecto al consumo de los periodos anteriores en los que no estaba implementado el sistema.
• Cultivos más saludables y mejores cosechas
• Reducción de costes para los agricultores
• Menor presión sobre recursos hídricos ya escasos
“Antes regábamos en exceso por precaución”, explica Miguel. “Ahora, con los datos, entendemos las necesidades reales del cultivo. Desperdiciamos menos agua, respetamos el medio ambiente y mejoramos nuestra cosecha”.
AWS está escalando este modelo a nivel mundial. Con colaboraciones como la llevada a cabo con Kilimo en Brasil, Arable en Estados Unidos e innovadores del riego en Chile, el mismo enfoque basado en la nube está ayudando a los agricultores a calcular las necesidades de agua, monitorizar las condiciones del suelo y garantizar que cada gota llegue a la raíz.
Este trabajo refleja el compromiso más amplio de AWS con la gestión responsable del agua y las comunidades locales. Al invertir en tecnologías que ayudan a los agricultores a ser más eficientes, AWS contribuye a garantizar que:
• Más agua permanezca disponible para ecosistemas y comunidades
• La producción de alimentos sea más resiliente
• Los agricultores sean más rentables y sostenibles
• Las regiones con estrés hídrico puedan prosperar a largo plazo
A medida que más agricultores adoptan estas soluciones, el impacto va más allá de las explotaciones individuales: más agua para más cultivos y más agua para la comunidad.
“Nuestra salud depende del agua. La vida depende del agua”, afirma Miguel. “Si no tienes agua, no tienes cultivos. Ya tenemos la tecnología. La pregunta es: ¿a qué velocidad podemos adoptarla en todas partes?”
Con AGROW, AWS está ayudando al mundo a responder a esa pregunta, una explotación, un agricultor y una gota ahorrada a la vez.
Una sola almendra puede requerir entre 4 y 11 litros de agua para crecer. Según un informe de la UNESCO de 2025, más del 70 % del agua dulce se destina a la agricultura debido a economías agrarias dominantes y a sistemas de riego menos tecnificados. El agua dulce es un recurso limitado.
Durante miles de años, los agricultores han regado los cultivos según calendarios fijos. El problema es que la naturaleza no sigue calendarios: el clima cambia, el suelo cambia, los cultivos cambian. Por eso, los agricultores a menudo riegan en exceso, por precaución.
AGROW proporciona a los agricultores datos precisos mediante sensores en el suelo, satélites en el espacio y previsiones meteorológicas en la nube, permitiéndoles saber con exactitud cuánta agua necesitan realmente sus cultivos.
La eficiencia hídrica no es solo un “problema de los agricultores”. Afecta a todos los que comen, beben o viven en una región seca, que cada vez son más en todo el mundo. Al utilizar tecnología para “usar menos agua para cultivar más alimentos”, iniciativas como esta ayudan a garantizar que los agricultores puedan seguir cultivando, las comunidades tengan agua para vivir, la naturaleza pueda recuperarse y las generaciones futuras no se queden con embalses vacíos.
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