La intervención ha mantenido la planta en funcionamiento durante toda la obra, lo que implicó coordinar los procesos de la vieja instalación con la construcción y puesta en marcha de la nueva. Solo se conservaron los edificios de pretratamiento y fangos, mientras que el resto de la EDAR fue renovado por completo. La obra se licitó mediante un diálogo competitivo pionero en España, lo que permitió seleccionar las soluciones y tecnologías más innovadoras disponibles en el mercado.
El corazón del nuevo sistema es la tecnología biológica Nereda©, basada en reactores de biomasa granular que permiten eliminar simultáneamente fósforo, amonio, materia orgánica y nitratos, reduciendo además la superficie necesaria para el tratamiento al no requerir decantación secundaria. La planta cuenta con dos líneas diferenciadas: una para tiempo seco con desinfección ultravioleta y otra para episodios de lluvias intensas, que combina tratamiento físico-químico, decantación lamelar y desinfección UV, alcanzando un caudal máximo de 1.116 m³/h, minimizando riesgos de desbordamientos.
La renovación incorpora también medidas de sostenibilidad, como eficiencia energética, reutilización de agua regenerada y materiales de excavación, y se ha desarrollado bajo la metodología BIM, que permite modelar digitalmente la planta durante su vida útil.
El presidente del Consorcio, Kepa Odriozola Azula, y la directora técnica, Arantxa Sánchez Pérez, destacaron que la intervención no solo mejora el tratamiento de aguas residuales, sino que refuerza el compromiso con la protección ambiental y la población de Muskiz, garantizando un sistema moderno, eficiente y preparado para los futuros retos europeos en saneamiento.