3 de febrero, 2015 Actualidad Industriambiente comentarios Bookmark and Share
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Toshiba TEC ha compensado la emisión de 289.590 toneladas de CO2 a la atmósfera desde junio de 2009 hasta finales de 2013, dentro de su programa Toshiba Carbon Zero. La contribución de la filial española a este programa de la compañía, durante este mismo período, ha sido de 86.538 toneladas. Toshiba desarrolla el programa en colaboración con la organización co2balance para compensar sus emisiones mediante el desarrollo de proyectos de sostenibilidad en zonas rurales o países en desarrollo, y la mejora de la calidad de vida de sus habitantes.

Respecto a las toneladas de CO2 compensadas, son equivalentes, por ejemplo, a las emisiones que producen 64.353 hogares europeos anualmente, 65.548 vuelos de Madrid a Tokio, dar 34.109 vueltas al planeta en coche o mantener encendidas durante un año 6,6 millones de bombillas de bajo consumo.

Por lo que se refiere a los proyectos desarrollados hasta ahora, se han centrado en la reforestación de bosques en zonas afectadas por desastres naturales o incendios; la construcción de sistemas de generación de energías renovables a pequeña escala, que reemplazan a las fósiles en zonas con problemas de abastecimiento; la sustitución de equipamientos domésticos por otros más eficientes y menos contaminantes en países en vías de desarrollo y la rehabilitación de pozos.

Uno de los proyectos con mejores resultados, y al que Toshiba ha contribuido con una mayor inversión, es el denominado “Eficiencia Energética en Hornos en África”. Sólo con esta iniciativa se han compensado el 36% del total de emisiones, 103.122 toneladas de CO2. Con los fondos aportados por Toshiba se han sustituido las viejas chimeneas de cocina y calefacción en casas de las zonas rurales más pobres de Kenia (la cordillera de Aberdares y la sierra de Shimba) por hornos más eficientes y menos contaminantes, cuyo mantenimiento está, además, garantizado durante un período de siete años.

En total se han instalado 4.589 hornos que dan servicio a una población de 17.439 personas, de las cuales 9.179 son niños y 4.589 ancianos. Los nuevos hornos producen un 92% menos de emisiones de monóxido de carbono, lo que se traduce en la no emisión de 83.847 toneladas de CO2, así como en la eliminación prácticamente total del humo dentro de las casas y, en consecuencia, la reducción de la incidencia de enfermedades como el asma o irritaciones e infecciones de oído, nariz y garganta. La denominada “cocina asesina” es un grave problema que, de acuerdo con un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), es el responsable de la muerte de casi dos millones de personas al año en África.

Los nuevos hornos consumen un 50% menos de leña y, en consecuencia, reducen el tiempo dedicado a su búsqueda, recogida y traslado al hogar. El ahorro estimado en horas de trabajo dedicadas a estas tareas es de 440.216, lo que equivale a 21 días de salario al año por familia.

Además, la reducción de la necesidad de leña ha permitido salvar de la deforestación 83.847 toneladas de madera en un área de 258 hectáreas. La conservación de estas zonas de bosque permite detener la desertización y mantener los ecosistemas, lo que redunda también en ventajas económicas para la comunidad: suelos más fértiles y mejores cosechas.

La inversión de la filial española en el programa Toshiba Carbon Zero ha permitido instalar 1.390 de estos modernos hornos, más de un 30% del total, que se traducen en 30.937 toneladas menos de CO2 emitidas a la atmósfera. 

Pozos en Uganda
En 2013, y dentro del mismo programa, también se puso en marcha un nuevo proyecto en Uganda, denominado “Pozos en Uganda”, que se centra en la rehabilitación de pozos para proporcionar a las familias agua potable. Este proyecto se lleva a cabo en el Distrito de Kole, al norte de Uganda y cerca de la ciudad de Lira, y ha permitido rehabilitar 2.290 pozos en el norte del país africano para proporcionar a las familias agua potable. El proyecto alcanza a 4.384 personas, de las cuales 2.192 son niños, y permiten suministrar cerca de 22 millones de agua potable al año. Además de financiar la rehabilitación de pozos, el proyecto cubre el mantenimiento a largo plazo. 

Junto a beneficios para la salud que redundan en la reducción de la incidencia de enfermedades como la diarrea y la reducción de la mortalidad por ésta y otras enfermedades, el proyecto hace posible que las familias ya no estén obligadas a hervir el agua con el consiguiente ahorro de leña y la reducción de emisiones. 

La accesibilidad a agua potable es un grave problema en África que afecta directamente al bienestar de las comunidades locales. Según el Instituto Internacional para el Medioambiente y el Desarrollo, existen alrededor de 50.000 instalaciones para la provisión de agua defectuosas y, además, entre el 40 y el 50% de las bombas manuales de extracción en África sub-sahariana no funcionan.

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