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Calles menos ruidosas, espacios públicos más confortables y suelos que dejan respirar al arbolado: el caucho de los neumáticos fuera de uso tiene un enorme recorrido en nuestras ciudades. Es el momento de aprovecharlo, con datos y con la confianza de los ciudadanos.
Por Javier de Jesús Landesa, director operativo de TNU
Cuando pensamos en una ciudad sostenible, imaginamos calles arboladas, transporte público limpio, carriles bici y edificios eficientes. Pocas veces nos preguntamos de qué están hechas esas calles, qué materiales utilizamos en nuestros espacios públicos o qué recursos consumimos cada vez que renovamos una acera, un parque o una plaza.
Y, sin embargo, buena parte del futuro de nuestras ciudades se decide en los materiales que apenas vemos. Entre ellos, uno que pisamos a diario sin saberlo: el caucho de los neumáticos que ya terminaron su vida útil.
En 2025, los dos sistemas colectivos que gestionan en España los neumáticos al final de su vida útil (NFVU) trataron más de 324.000 toneladas, casi 99.000 de ellas a través de TNU. De esos neumáticos se recupera acero de elevada calidad, fibras textiles y, sobre todo, caucho: un material que, tras su trituración, se convierte en granulado y polvo de distintos tamaños capaces de adaptarse a usos muy diversos.
Las ciudades están en permanente transformación. Cada año se renuevan calles, parques, plazas, aceras, zonas infantiles e instalaciones deportivas. Son actuaciones cotidianas que representan una extraordinaria oportunidad para incorporar un material que no solo sustituye materias primas vírgenes, sino que mejora las prestaciones de los productos convencionales.
Calles más silenciosas. Incorporado a las mezclas asfálticas, el caucho reduce el ruido de rodadura. El proyecto de I+D PERSEUS, con el centro tecnológico Tecnalia, validó en 2025, en un tramo real de la AP-8 en Bizkaia, pavimentos con caucho reciclado que rebajan ese ruido entre 2 y 5 decibelios. No es un detalle menor: según la Agencia Europea de Medio Ambiente, unos 92 millones de europeos están expuestos a niveles nocivos de ruido del tráfico rodado, y el ruido del transporte se asocia a unas 66.000 muertes prematuras al año.
Parques y zonas de juego más seguras. En las áreas infantiles, los pavimentos de caucho amortiguan los impactos y contribuyen a reducir las lesiones por caídas. Un estudio publicado en The Lancet, una de las revistas médicas y científicas de referencia, analizó 330 casos de lesiones infantiles en parques y encontró que las superficies de caucho presentaban una tasa de lesiones cinco veces menor que las de hormigón y la mitad que las de corteza vegetal. Además, estos pavimentos permiten alcanzar los niveles de amortiguación exigidos por la norma UNE-EN 1177 y crear superficies accesibles, también para niños con movilidad reducida o en silla de ruedas.
Espacios públicos más confortables. Paseos, zonas de ejercicio, pistas deportivas municipales o itinerarios peatonales ganan elasticidad y confort con el caucho reciclado, algo especialmente valioso para las personas mayores en una sociedad cada vez más longeva.
Más agua en el suelo y más árbol. Las superficies permeables con caucho, como los alcorques drenantes, facilitan la infiltración del agua de lluvia, protegen las raíces y favorecen el desarrollo del arbolado urbano, nuestra mejor herramienta frente al calor.
Edificios y mobiliario urbano. En soluciones constructivas, el caucho aporta aislamiento acústico y térmico, y se emplea ya en mobiliario y elementos urbanos que combinan durabilidad y bajo mantenimiento.
No partimos de cero. Existen aplicaciones comerciales, experiencias reales e investigación que acreditan estas ventajas. Lo que falta es que se conviertan en la opción habitual, y no en la excepción, cuando una administración licita la reforma de una calle o de un parque.
Hay, además, una razón para no esperar. A partir del 17 de octubre de 2031, la Unión Europea prohibirá comercializar el granulado suelto como relleno de campos de césped artificial (Reglamento (UE) 2023/2055), con un objetivo ambiental: reducir la dispersión de microplásticos. Hoy es uno de los principales destinos del caucho reciclado: en 2025, solo en TNU, absorbieron 5.303 toneladas, el 12,43 % de los materiales que destinamos a valorización material.
Ese material necesitará nuevos destinos, y la ciudad puede ofrecérselos. El siguiente paso es favorecer la colaboración entre la industria del reciclaje, los fabricantes, los profesionales de la construcción, la comunidad científica y sanitaria y las administraciones, e incorporar el caucho reciclado a la compra pública y a los pliegos de urbanización como una solución de calidad, y no solo como una salida para un residuo.
Porque una ciudad sostenible no se define únicamente por los árboles que planta, la energía que ahorra o los vehículos que circulan por sus calles. También se define por los materiales con los que se construye y, especialmente, por cómo esos materiales contribuyen al bienestar de quienes la habitan.
Durante años nos hemos preocupado por encontrar una segunda vida a los neumáticos. Ahora tenemos la oportunidad de dar un paso más: conseguir que esa segunda vida contribuya también a mejorar la nuestra.
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