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Luis Navedo, presidente de la Asociación Española de Biogás (AEBIG)
El futuro Plan Estatal de Fertilizantes ofrece una oportunidad única para que España avance hacia una verdadera política de gestión de nutrientes, aprovechando el potencial del digerido para reducir la dependencia de fertilizantes minerales, fortalecer la competitividad del sector agroalimentario e impulsar una economía cada vez más circular y resiliente.
La decisión del Gobierno de impulsar un Plan Estatal de Fertilizantes llega en un momento decisivo para la agricultura, la industria y la transición ecológica. Más allá de responder a la volatilidad de los mercados internacionales o a la necesidad de reducir la dependencia de materias primas estratégicas, España tiene ante sí una oportunidad más ambiciosa: transformar la manera en que entiende la fertilización y avanzar hacia una política nacional de gestión de nutrientes.
Durante décadas, el debate sobre los fertilizantes se ha centrado en garantizar el suministro. Sin embargo, la experiencia de los últimos años ha demostrado que este enfoque resulta insuficiente. La crisis energética, las tensiones geopolíticas y el incremento del precio de las materias primas han puesto de manifiesto la vulnerabilidad de un modelo excesivamente dependiente de recursos externos. La pregunta ya no es únicamente cómo asegurar el acceso a fertilizantes, sino cómo aprovechar mejor los nutrientes que ya existen en nuestro territorio.
En este nuevo escenario, el digerido representa una de las mayores oportunidades de las que dispone España para reforzar la resiliencia de su sistema agroalimentario y acelerar la transición hacia una economía circular plena, mediante la recuperación de los nutrientes presentes en estiércoles, purines, subproductos agroalimentarios y biorresiduos y devolviéndolos al suelo con garantías. Ese es el principal valor del digerido.
Con frecuencia, el desarrollo del biogás se ha asociado casi exclusivamente a la producción de energía renovable. Sin embargo, limitar su aportación a la generación de biometano supone contemplar únicamente una parte del proceso. La digestión anaerobia no solo produce energía limpia; también recupera los nutrientes contenidos en la materia orgánica y los transforma en un recurso capaz de volver al campo para cerrar el ciclo de la fertilidad.
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