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Pedro Luis Fuentes Camas, Iplan Energy | Head of biogas
Todos los que formamos parte del sector del biogás conocemos perfectamente el potencial que existe en España para desarrollar plantas de valorización energética: aprovechar un residuo agrícola, ganadero o industrial y convertirlo en un recurso de alto valor energético que pueda ser aprovechado por toda la sociedad.
La pregunta que planteo es: ¿conoce realmente la sociedad lo que implican las plantas que diseñamos, construimos y operamos? En términos generales, creo que no. Esta falta de conocimiento se ha convertido en uno de los mayores escollos para ejecutar nuevas instalaciones, aunque sería injusto atribuirle todo el problema.
Desde hace varios años hemos visto cómo han ido proliferando las plataformas contrarias a las plantas de biogás. Algunas cuentan con un altísimo nivel de organización y son capaces de movilizar a cientos de personas. Dentro de ese rechazo conviven el desconocimiento sobre nuestro sector, preocupaciones legítimas, desconfianza institucional, intereses políticos, rumores, experiencias negativas y un fuerte componente emocional. Aquí reside el nuevo reto al que debemos hacer frente.
Las plantas son necesarias, pero el sector solo podrá consolidarse si se diseñan, comunican, construyen y operan correctamente.
Cada proyecto presentado ante la Administración para solicitar su autorización ambiental pasa por un periodo de información pública. Las plataformas utilizan este procedimiento para trasladar sus inquietudes y, en muchos casos, su rechazo frontal. Algunas alegaciones parten de información incompleta o incorrecta; otras, sin lugar a duda, deben ser atendidas por quienes participamos en el diseño de estas instalaciones.
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