Begoña de Benito | Directora de Relaciones Externas de Ecoembes
Las empresas tienen marcada una fecha en el calendario que no es simbólica. El próximo 12 de agosto de 2026 comenzará a aplicarse el Reglamento Europeo sobre Envases y Residuos de Envases, conocido como PPWR por sus siglas en inglés. A partir de ese momento, la circularidad dejará de ser únicamente una cuestión ambiental para convertirse en un factor determinante de competitividad empresarial.
La aplicación de este Reglamento supone un cambio profundo en la forma de diseñar, producir y gestionar los envases. Incluso en cómo abordar los objetivos de reciclaje marcados porque ahora la cuestión no es qué hay que conseguir sino cómo hay que conseguirlo. Hay que mejorar las tasas de reciclado de envases generando menos, generando mejor, ecodiseñando, incorporando más material reciclado en los envases, recogiendo más de manera separada.
Su impacto, por tanto, alcanzará a las decisiones de diseño, a la trazabilidad de los materiales, a la gestión de datos, a la reciclabilidad y a la responsabilidad ampliada del productor, con efectos directos en la operativa y en la cuenta de resultados de las compañías.
La cuestión ya no será si adaptarse, sino quién lo hará con la suficiente anticipación para convertir esta transformación en una ventaja competitiva.
En este contexto, los resultados de reciclaje de envases correspondientes a 2025 son mucho más que el balance de un ejercicio: constituyen un punto de partida para entender el grado de preparación del sistema y para planificar cómo evolucionará la circularidad de los envases durante los próximos años.
Ahora bien, antes de entrar en cifras y normativa, conviene detenerse en una idea que a menudo se simplifica. Y es que el reciclaje de envases no se mide únicamente al final de su vida útil. Es una actividad que influye en toda la cadena de valor y una pieza fundamental del modelo de economía circular.
En la economía real, el envase es una infraestructura esencial del sistema productivo. Protege los productos, garantiza su seguridad e higiene, reduce pérdidas y desperdicio, y hace posible una logística eficiente y competitiva. Sin envases sería casi inviable el funcionamiento ordenado de las cadenas de producción, distribución y consumo. Además, desempeña una función clave para el consumidor: informa sobre el producto, facilita su conservación y uso responsable, y puede orientar correctamente su separación cuando se convierte en residuo.
Por ello, hablar de reciclaje de envases es también hablar de industria. En 2025, nuestros clientes pusieron en el mercado 3.545.652 toneladas de envases domésticos y comerciales de plástico, metal, brik, madera, papel y cartón. Gracias a la colaboración entre empresas, administraciones públicas, operadores de gestión, recicladores y ciudadanía, se reciclaron 1.494.842 toneladas de envases domésticos, alcanzando una tasa de reciclaje del 74,6%.
Si quieres recibir toda la actualidad del sector medioambiental y energético en WhatsApp, pincha aquí.
Sigue el canal de IndustriAmbiente en WhatsApp, donde encontrarás toda la actualidad del sector medioambiental y energético en un solo espacio: la actualidad del día, artículos técnicos y sé el primer@ en leer la revista gratis.
|
Si te ha parecido interesante, puedes suscribirte a nuestros newsletters
|
|
|