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Mari Carmen García Panadero, miembro del Consejo de Dirección de AEDyR
España no solo exporta frutas y hortalizas, sino también un recurso invisible, pero muy estratégico: agua regenerada convertida en alimentos. Gracias a décadas de innovación, reutilización hídrica y gestión eficiente, nuestro país lidera en Europa un modelo que garantiza producción agrícola sostenible, seguridad alimentaria y resiliencia frente a la escasez de agua.
Cuando hablamos de exportaciones españolas a Europa solemos pensar en frutas, hortalizas, aceite de oliva o vino. Sin embargo, existe una exportación menos visible, pero igual de estratégica: el agua regenerada. Cada tomate producido en Almería, cada lechuga cultivada en Murcia o cada cítrico cosechado en la Comunidad Valenciana lleva incorporada una parte de un recurso hídrico que ha sido depurado, regenerado y reutilizado bajo los más estrictos estándares de calidad y seguridad.
España no solo exporta alimentos. También exporta conocimiento, tecnología y gestión eficiente del agua. Gracias a la reutilización, nuestro país se ha convertido en el líder europeo en producción de agua regenerada y en uno de los ejemplos más avanzados del mundo de cómo la innovación hídrica puede garantizar la producción sostenible de alimentos.
El agua regenerada: de residuo a recurso estratégico
La reutilización transforma aguas residuales depuradas en aguas regeneradas aptas para nuevos usos mediante tratamientos adicionales que adaptan su calidad a los requisitos de cada aplicación. El Real Decreto 1085/2024 define las aguas regeneradas como aquellas aguas residuales depuradas que han sido sometidas a un tratamiento complementario que permite adecuar su calidad según el uso al que se destinen.
Esta regulación es especialmente rigurosa para el uso agrícola, donde se establecen distintas clases de calidad en función del cultivo, del sistema de riego y del posible contacto con el consumidor. En consecuencia, el agua regenerada utilizada en agricultura es un recurso seguro, controlado y sometido a una monitorización continua.
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