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El escenario actual de la electromovilidad ofrece una óptima evolución de los datos, tanto en matriculaciones de vehículos como en el despliegue de puntos de recarga. A pesar de los retos a solventar para acelerar esta evolución, España tiene una gran oportunidad para erigirse en una potente hub industrial europeo de movilidad eléctrica.
La electromovilidad avanza con paso firme. En 2025 el interés de los ciudadanos por el vehículo eléctrico se consolidó: el ejercicio concluyó con unos excelentes números, tanto en el ritmo de matriculaciones con un incremento del 91 % respecto a 2024, con cerca de 255.000 unidades de vehículos electrificados (100 % eléctricos e híbridos enchufables), como en el despliegue de infraestructuras de recarga pública, que alcanzó los 50.000 puntos de recarga operativos, un 10,18 % más que el año anterior. Además, el dato más relevante reside en la calidad de esta red: los puntos de alta potencia, esenciales para los viajes de media y larga distancia, se duplicaron, con un crecimiento superior al 100 %.
A esto hay que unir el incremento constante de la oferta de vehículos eléctricos en el mercado: nuevos modelos de múltiples marcas, con mayores autonomías, mejores prestaciones y con precios cada vez más competitivos y asequibles, con coches al alcance de todo tipo de bolsillos.
El primer cuatrimestre de 2026 ha afianzado esta óptima evolución: en lo que llevamos de año las matriculaciones de electrificados se han situado en 95.930 unidades, con una subida del 51,7 %. Se alcanza un hito importante: más del 21,5 % de los turismos matriculados corresponde a un modelo con enchufe. Si se mantiene este ritmo de adopción del vehículo eléctrico podríamos acabar el año por encima de las 300.000 matriculaciones de vehículos electrificados. Asimismo, la red de infraestructuras roza los 55.000 puntos de recarga operativos, con crecimientos de doble dígito para las estaciones de alta potencia.
Se puede decir claramente que en la actualidad la movilidad eléctrica no es solo una opción ambiental para los usuarios, es el motor de la competitividad de nuestra industria de automoción y de impulso a la eficiencia energética.
Por otra parte, respecto al marco de ayudas e incentivos, se prevé que a finales de mayo o en el mes de junio de este año el Gobierno publique las bases reguladoras del Plan Auto+, integrado en el Plan Auto 2030, que está dotado con 400 millones de euros para la compra de vehículos eléctricos. Su principal novedad es operativa, ya que es un programa que será gestionado directamente por la Administración General del Estado, lo que permitirá mayor agilidad y pagos más inmediatos a los usuarios. Estas ayudas tendrán carácter retroactivo desde el 1 de enero de 2026.
Otra novedad de este programa de incentivos es que, más allá de los objetivos de descarbonización -muy importantes-, ofrece una visión como plan industrial y económico, como un proyecto país ligado a la competitividad y el empleo.
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