Empresas Premium
Luis Navedo, presidente de la Asociación Española de Biogás (AEBIG)
Cada crisis energética muestra la vulnerabilidad de España frente a decisiones ajenas. La seguridad de suministro ya no es solo técnica: afecta a hogares, industria y al futuro del país. El biogás y el biometano ofrecen energía local, limpia y circular, cerrando ciclos y creando empleo. Apostar por estas fuentes es reforzar soberanía, resiliencia y estabilidad, frente a cualquier crisis global.
Cada nueva crisis en los mercados energéticos recuerda una verdad incómoda: España y Europa siguen dependiendo de decisiones y eventos que ocurren a miles de kilómetros. La seguridad de suministro deja de ser un concepto técnico para convertirse en un factor estratégico, económico y social. Cuando los precios del gas se disparan o se interrumpe un suministro clave, las consecuencias se sienten de inmediato en la factura de millones de hogares y en los costes de la industria, revelando una vulnerabilidad estructural que no se soluciona simplemente cambiando de proveedor.
La dependencia energética de fuentes externas es un fenómeno histórico en Europa. Desde la crisis del petróleo de 1973 hasta los recientes conflictos en el este de Europa, los países europeos han experimentado cómo decisiones ajenas pueden impactar directamente en su economía y bienestar social. España importa prácticamente la totalidad del gas natural que consume, con una dependencia exterior cercana al 99%. Esta dependencia hace que cualquier tensión geopolítica, interrupción logística o aumento brusco de precios se traduzca en un impacto directo para los consumidores y la industria nacional.
|