por D. Hidalgo 1,2, F. Corona 1,2, J.M. Martín-Marroquín 1,2 1 CARTIF Centro Tecnológico, Boecillo (Valladolid), 47151, España 2 ITAP, Universidad de Valladolid, Valladolid, 47010, España 19 de julio, 2019 Artículos Técnicos comentarios Bookmark and Share
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En la transición de una economía basada en reservas fósiles a una economía basada en la biología (bioeconomía), se ha convertido en un desafío crítico el hecho de cerrar los ciclos de nutrientes y avanzar hacia una gestión de recursos más eficaz y sostenible, tanto desde una perspectiva económica como ambiental.

La producción y el transporte de fertilizantes minerales requieren cantidades significativas de energía fósil. La dependencia de la agricultura de los fertilizantes minerales basados en reservas fósiles (especialmente N, P y K) debe considerarse como una seria amenaza para el cambio climático y la futura seguridad alimentaria humana. Por otro lado, las estimaciones de reservas de fósforo son pesimistas. Sobre la base del crecimiento de la población y la demanda futura de nutrientes, se espera que el agotamiento se produzca dentro de 100 a 300 años. Al mismo tiempo, la demanda agrícola de fertilizantes minerales está en continuo crecimiento, principalmente debido a una población mundial creciente, al aumento del consumo de carne y a los cultivos energéticos.

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