18 de octubre, 2016 Entrevistas comentarios Bookmark and Share
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Ferran Garrigosa nos explica en esta entrevista el trabajo que desarrolla el Clúster de Biomasa de Catalunya, una asociación sin ánimo de lucro que busca "el fomento de un uso sostenible de la energía de la biomasa", según explica. Para Garrigosa, el sector ha seguido creciendo en estos años de crisis y tiene por delante un futuro lleno de retos. "La biomasa térmica no será seguramente la energía renovable con más peso dentro del mix energético del futuro 100% renovable español, pero sí tiene unas particularidades que la hacen indispensable en algunos ámbitos como la generación de calor y de vapor industrial a costes competitivos, su gestión frente a la eólica y la solar y su fácil integración en la edificación", afirma.

Ingeniero industrial y MBA de formación, actualmente es gerente del Clúster de Biomasa de Catalunya y director del Máster en Ingeniería y Gestión de las Energías Renovables en la Universidad de Barcelona. Es también miembro de la Junta del Club de Energía de Esade, miembro del Comité Ejecutivo de la Comisión de Energía y miembro del Consejo de Formación del Colegio de Ingenieros Industriales de Cataluña.

¿Nos puede explicar brevemente qué es el Clúster de biomasa de Catalunya?
El Clúster de la Biomasa de Catalunya es una asociación sin ánimo de lucro que representa el sector profesional de la biomasa en Catalunya y tiene como objetivo el fomento de un uso sostenible de la energía de la biomasa.

¿Cuáles son las áreas de actividad principales del Clúster?
El Clúster tiene cuatro pilares estratégicos a corto y medio plazo, que son los siguientes:
● Desarrollo del Mercado Industrial: Para compensar la estacionalidad que actualmente es una de las barreras del sector, muy vinculado a los consumos térmicos derivados de las necesidades de climatización invierno/verano.
● Desarrollo del Mercado en Administraciones Públicas en formato District Heating, sobre todo en el marco transitorio actual de precios de combustibles fósiles anormalmente bajos, las diferentes Administraciones Públicas valoran por encima de lo económico aspectos como el desarrollo rural, la ocupación, la disminución de la dependencia fósil, etc.
● Recurso: Romper con la imagen de baja profesionalización del sector, y mostrar las garantías de calidad, de suministro, sostenibilidad en la cadena de suministro y trabajar para romper con las barreras al desarrollo de la gestión forestal.
● Comunicación y difusión: Las principales barreras al desarrollo del sector en Catalunya son culturales, sobre todo en áreas como la gestión forestal (cultura proteccionista), y las emisiones, así como promover los aspectos relacionados con la prevención de incendios, seguridad, ocupación, fomento de la economía local y circular, etc.

¿Qué tipo de empresas forman parte del Clúster? ¿Y qué servicios se les ofrece?
El Clúster está formado por toda la cadena de valor del sector de la biomasa con finalidades energéticas, desde la propiedad forestal hasta las empresas de servicios energéticos, pasando por Administración Pública, rematantes, productores de biomasa (astilla y pellet), ingenierías y consultoras, fabricantes de calderas, centros de investigación, tercer sector y servicios auxiliares.
El portfolio de servicios es muy amplio. El principal siempre se asocia a la representación del sector ante Administraciones Públicas y cualquier entidad, pero hay muchos más como la inclusión en el Hub de Biomasa, gestión de los proyectos Clima de compra de CO2 del Ministerio de Economía, participación en proyectos europeos para mejora de la competitividad e I+D+i, comisiones de trabajo, misiones internacionales, jornadas y ferias, actividades de networking, asesoramiento en cualquier asunto relacionado del sector, acreditación como empresa adherida, itinerarios de financiación, formación y estar al día de novedades normativas y licitaciones públicas.

¿Cuáles cree que son los principales retos a los que se enfrenta el sector de la biomasa?
El sector de la biomasa con fines de uso energéticos es el único entre todas las energías renovables que ha aguantado la crisis económica y no ha parado de crecer en los últimos años.
A pesar de estos buenos augurios, el camino no ha sido fácil, ni se prevé que lo sea a corto plazo. Como la mayoría de energías renovables, la biomasa se enfrenta a una serie de retos, donde vale la pena destacar los siguientes:
– El pasar de un sector en vías desarrollo en un sector consolidado implica la necesidad en muchos casos de adaptar o promover normativas, establecer mecanismos de control, intrusismo y malas prácticas que hay que saber gestionar adecuadamente si no se quiere que se conviertan en barreras el desarrollo del propio sector.
– Es un sector donde el consumo está aún muy vinculado a las demandas de calor derivadas de la climatología (verano-invierno), por lo que mercados como el industrial, con consumos vinculados a procesos productivos constantes, resultan claves en este sentido.
– El factor cultural es también muy presente en este país, donde hay una cultura de proteccionismo de la visión de gestión forestal alejada de la necesidad real de gestión de los bosques catalanes.
– Como cualquier mercado que empieza a alcanzar un cierto tamaño, se comienza a notar una resistencia de los agentes de los mercados con los que entra en competencia.
– La gestión de las emisiones en las calderas de biomasa en algunos casos se está planteando desde el punto de vista de la prohibición en lugar de adaptar la legislación vigente y controlar su cumplimiento.
– Como la mayoría de energías renovables, existe la percepción de debilidad, de falta de confianza en la sustitución de un combustible fósil, y se cree que habrá problemas de disponibilidad en la operación de las instalaciones, nada más lejos de la realidad.
– Como sector en evolución, la continua profesionalización y la mejora de las tecnologías disponibles mediante políticas de I+D+i son algunos de los puntos claves para garantizar la consolidación del sector.
– Coyunturalmente, nos encontramos ante una situación de precios de los combustibles fósiles anormalmente bajos, por lo que el apoyo de las diferentes Administraciones Públicas es clave en el desarrollo de nuevos proyectos a corto plazo.
– El bajo número de proyectos con biomasa en el territorio catalán, teniendo en cuenta que Cataluña es un país de bosques y que hay mucho excedente de este recurso, provoca que más del 50% de la biomasa movilizada deba ser exportada, una situación que debe compensarse potenciando el número de instalaciones que utilizan biomasa como recurso energético en nuestro territorio.
La consecución de estos retos pasa por una estrategia cuidadosa y respetuosa con el entorno socio-económico y ambiental. Es por ello que una condición indispensable para formar parte del Clúster es la suscripción de un decálogo de buenas prácticas promovido por la propia asociación.

¿Cuál es en su opinión la situación de la biomasa para uso térmico en España y particularmente en Cataluña? ¿Y en relación con otros países de nuestro entorno?
La biomasa es un sector que crece poco a poco y sin parar, el bajo precio de los combustibles fósiles ha desacelerado temporalmente el crecimiento de la sustitución de calderas de combustibles fósiles que todavía les queda tiempo de operación, pero aún sí se sigue creciendo, sobre todo en aquellos proyectos de nueva construcción o de sustitución de calderas que ya han llegado al final de su vida útil, ya que a largo plazo la biomasa es imbatible en cuanto a estabilidad de flujos económicos y garantías. El secreto no es otro que las grandes virtudes de la biomasa, que entre otras, es el ser un sector regulado libremente por la oferta y la demanda, sin ayudas de ningún tipo y dónde el recurso está en manos de muchos.
Desgraciadamente en España, y Catalunya no es una excepción, se ha basado el modelo energético en las importaciones masivas de energía, dependiendo completamente del exterior en este sentido.
Es chocante que en Catalunya, una comunidad de bosques (más del 64% del territorio), con más superficie forestal que Suiza, ni el 1% del PIB viene derivado de cualquier actividad relacionada con el entorno forestal, ya sea lúdica o en forma de aprovechamiento del recurso. La cultura es una barrera que hay superar, para asemejarnos a los países del norte de Europa, con niveles de aprovechamiento muy superiores.

¿Qué tendencias de futuro cree que seguirá la biomasa térmica?
La biomasa térmica no será seguramente la energía renovable con más peso dentro del mix energético del futuro 100% renovable español, pero sí tiene unas particularidades que la hacen indispensable en algunos ámbitos como la generación de calor y de vapor industrial a costes competitivos, su gestión frente a la eólica y la solar y su fácil integración en la edificación.

¿Hacia dónde se dirigen las últimas innovaciones y la investigación en el sector de la biomasa?
Básicamente me atrevería a decir que en tres ejes, uno el de políticas de apoyo para un desarrollo sostenible y progresivo, otro en la mejora tecnológica de los equipos, maquinaria y modelos de gestión, y por último, la tan de moda economía circular, es decir, la reconversión, o mejor dicho, la valorización de residuos para obtener subproductos que puedan combustionarse en las calderas de biomasa. En este sentido, los residuos orgánicos de origen vegetal y animal son focos de investigación ahora mismo.

¿Cree que las diferentes Administraciones están suficientemente comprometidas con el desarrollo de la biomasa?
Las diferentes Administraciones han visto las virtudes de la biomasa, generación de empleo, fortalecimiento de la economía rural, respeto por el medio ambiente, prevención de incendios, menor dependencia del exterior, etc. Pero aun así, la falta de recursos en algunos casos, los lobbies en otros y la falta de formación están frenando el desarrollo de un sector que debe ser referente en el futuro.

El Clúster ofrece cursos de formación. ¿Nos puede explicar en qué consisten?
El Clúster ofrece formación muy específica y muy alineada con los pilares estratégicos de éste. Están dirigidos a instaladores, mantenedores, ingenieros, técnicos de Administraciones Públicas, responsables de empresas de servicios energéticos, responsables de mantenimiento, etc.
El primero se titula “Control de Aprovisionamientos y Emisiones de Biomasa”, es decir, saber controlar las entradas y salidas de una caldera. Muchas de las malas prácticas en instalaciones de biomasa vienen por no saber recepcionar los aprovisionamientos de biocombustibles, y una mala elección de éstos nos puede salir muy caro en términos económicos y de calidad de servicio. La biomasa, aunque esté normalizada, es un combustible heterogéneo, no como los combustibles fósiles. De la misma forma, si la biomasa no es la adecuada, podemos tener problemas en la salida de humos en términos de emisiones de partículas y otros elementos. En este curso también se dan los conocimientos para poder controlar esas emisiones y ajustar la caldera para que el rendimiento sea el óptimo.
El segundo curso podría considerarse la segunda parte del anterior, se titula “Control, uso y parametrización de calderas de biomasa”. En el Clúster tenemos a los principales fabricantes de calderas y esto permite diseñar un curso en que el profesional sepa elegir qué caldera es la adecuada para cada proyecto, dependiendo del tipo de combustible a utilizar (granulometría, humedad, etc.) y de la aplicación (industrial, terciario, residencial). Hay que pensar que una caldera de biomasa es diferente en cuanto a la manipulación y comportamiento en comparación a una de combustibles fósiles (mayor inercia térmica, heterogeneidad del combustible, sistema de alimentación más complejo, etc), por lo que es clave conocer las tecnologías a fondo.
Además, ambos cursos expiden un certificado de aptitud reconocido por las Administraciones competentes, el Centro Tecnológico Forestal de Catalunya y el Instituto Catalán de Energía (ICAEN).

¿Cuáles son los proyectos más inmediatos que tiene el Clúster de biomasa de Cataluña? ¿Y a medio y largo plazo?
Los más inmediatos son eliminar las barreras al desarrollo del sector y que he citado anteriormente. Sin éstas, el sector es imparable.
A medio y largo plazo el objetivo es el de incorporar en el sector nuevos mercados, por un lado la incorporación de sectores como el biogás o la gasificación, y por otro y aunque ahora sea pronto, vendrán nuevas tecnologías que permitirán incluso la generación de energía eléctrica a nivel doméstico o terciario con biomasa para autoconsumo. Pero para eso todavía es pronto planificar nada.

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