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Bajo el título “Desafíos de la segunda fase de la transición energética (2025-2030)”, la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) ha presentado hoy su Informe Anual, que analiza, con la colaboración de la Universidad de Castilla-La Mancha, la evolución de la industria fotovoltaica española durante 2025 y los principales retos que marcarán el desarrollo del sector durante la segunda mitad de la década.
En el contexto internacional, España fue el segundo mercado fotovoltaico en 2025 de Europa, donde se instalaron 67,2 GWp. A escala mundial, la fotovoltaica volvió a ser la fuente de energía con mayor nueva capacidad instalada, con 698 GWp, y la capacidad acumulada global superó los 3 TWp.
En nuestro país, los datos muestran la estabilización del sector y su destacado impacto económico e industrial. 2025 cerró con 8.985 MW de nueva potencia fotovoltaica en suelo en nuestro país, lo que suma un total de 46286 MW actuales y 1.139 MW de autoconsumo, con un acumulado actualmente de 9276MW.
Un sector con un fuerte impacto económico e industrial
En 2025, el sector fotovoltaico aportó al PIB nacional 9.841 millones de euros, aproximadamente el 0,5% del PIB español, y su huella económica total alcanzó 14.121 millones. El empleo asociado se situó en 134.708 personas, las exportaciones sumaron 3.208 millones de euros y las empresas del sector destinaron 473 millones a I+D+i, con una intensidad innovadora del 3,6%, más del doble de la media de la industria española (1,6%).
La fotovoltaica, con una aportación de casi un 23%, es ya la tecnología con más peso en el mix eléctrico español, lo que está contribuyendo a contener significativamente los precios de la electricidad durante las horas solares, ante la escalada de precios de los combustibles fósiles, contribuyendo a controlar la inflación y aportando ahorro a los ciudadanos y competitividad a las empresas que desarrollan aquí su actividad.
Estos precios bajos, sin embargo, también han reducido los precios capturados por las instalaciones fotovoltaicas, que pasaron de 42,28 €/MWh en 2024 a 36,39 €/MWh en 2025 y a 29,68 €/MWh en el primer semestre de 2026. A esta presión se suma el aumento de las horas solares con precios cero o negativos: en 2025 se contabilizaron 797 horas con precio igual o inferior a 0 €/MWh y generación fotovoltaica significativa. En 2026 esa cifra ya se había igualado el 7 de julio y rondaba las 900 horas a comienzos de septiembre.
El informe muestra que la electrificación de los usos finales es el principal desafío de esta nueva fase. España cuenta ya con 71,5 GW de puntos de conexión de demanda concedidos o previstos en la planificación a 2030, a los que se añaden 24 GW de capacidad solicitada y pendiente de resolver. Centros de datos, industria, hidrógeno, almacenamiento y movilidad eléctrica concentran buena parte de esta nueva demanda.
Facilitar que estos consumos se beneficien de una electricidad renovable competitiva es una oportunidad para reforzar la industrialización, atraer inversión y mejorar la competitividad de la economía española.
El despliegue del almacenamiento, es también clave para ello. En 2025 avanzó significativamente, especialmente detrás del contador (se instalaron 540 MWh, un 65% más que el año anterior, sumando 2.745 MWh desde 2022). En suelo, contamos en estos momentos con 261 MW instalados de almacenamiento en suelo, 241 MW híbridos y 20 MW stand-alone, con 33.031 MW con permiso concedido y 14.607 MW en tramitación. Para que este potencial del almacenamiento se materialice, desde UNEF destacan la relevancia de medidas como el desarrollo los permisos flexibles de acceso y conexión o la agilización de las tramitaciones.
Asimismo, desde UNEF subrayan que es fundamental adecuar a medio plazo el sistema de fijación de precios de mercado a las características de un sistema renovable, estableciendo suelos y techos que impidan la proliferación de horas 0 o negativas. En el corto plazo, desde UNEF reclaman medidas como la retribución de las restricciones técnicas, créditos ICO para la financiación de proyectos y el impulso de la hibridación de los existentes o una retribución adecuada para los servicios de control de tensión.
Para Rafael Benjumea, presidente de UNEF: “La fotovoltaica ha demostrado que puede desplegarse a gran escala, generar empleo, atraer inversión, mejorar la competitividad de nuestra economía y proporcionarnos seguridad de suministro a un precio competitivo. Ahora comienza una segunda etapa más compleja, en la que debemos avanzar en aprovechar esa ventaja, electrificando nuestra economía, desplegando el almacenamiento y el autoconsumo a gran escala, adaptando el mercado eléctrico a la nueva realidad, y reforzar la integración social de los proyectos. Si lo hacemos, la fotovoltaica será no solo una herramienta de descarbonización, sino uno de los grandes motores de competitividad, industrialización y crecimiento económico de nuestro país”.
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