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El nuevo real decreto fija objetivos anuales de reducción de emisiones y de incorporación de combustibles renovables para carretera, navegación, ferrocarril y aviación, además de impulsar la electrificación mediante un sistema de incentivos vinculado a los puntos de recarga.
El Consejo de Ministros ha aprobado el Real Decreto de impulso a la descarbonización del transporte y fomento de los combustibles renovables, una norma que establece por primera vez un marco regulatorio con horizonte 2040 para reducir las emisiones del sector y acelerar el despliegue de combustibles renovables, electricidad e hidrógeno de origen renovable.
La nueva regulación, promovida por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), define una senda de objetivos anuales de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y de penetración de energías renovables para el transporte por carretera, la navegación de cabotaje y el ferrocarril no electrificado, al tiempo que incorpora los objetivos europeos ya fijados para la aviación.
En el transporte por carretera, el decreto establece una reducción de emisiones asociadas a los combustibles del 17,6% en 2030 y del 30% en 2040. Para alcanzar estas metas se impulsará el uso de biocarburantes avanzados, biogás, hidrógeno renovable y combustibles renovables de origen no biológico (RFNBO), que deberán representar conjuntamente el 8% del suministro energético en 2030 y el 22% en 2040.
En el transporte marítimo de cabotaje, la reducción prevista alcanza el 9% en 2030 y el 33% en 2040, mientras que en el ferrocarril no electrificado se fija un descenso del 10% en 2030 y del 50% en 2040. Para la aviación, el texto incorpora los objetivos establecidos por el reglamento europeo ReFuelEU Aviation, que prevé una cuota del 6% de combustibles sostenibles en 2030 y del 34% en 2040.
La norma también introduce los denominados e-credits, un sistema que permitirá contabilizar la electricidad renovable consumida por los vehículos eléctricos y generar certificados que podrán comercializar los operadores de puntos de recarga, creando un nuevo incentivo económico para impulsar la electrificación de la movilidad.
Además, el decreto amplía el mercado de combustibles renovables al reconocer nuevos vectores energéticos como el hidrógeno renovable y establece mecanismos de flexibilidad para facilitar el cumplimiento de los objetivos cuando exista una contribución equivalente a la reducción de emisiones.
El nuevo marco traslada las obligaciones de descarbonización a los proveedores de combustibles, y no a los usuarios finales, con el objetivo de garantizar la disponibilidad de combustibles renovables para sectores como el transporte por carretera, marítimo, ferroviario y aéreo.
La regulación también refuerza las garantías de sostenibilidad mediante la creación de un Sistema Nacional de Verificación de la Sostenibilidad, que permitirá seguir la trazabilidad de los combustibles renovables a lo largo de toda la cadena de valor y reforzar la transparencia del mercado. Asimismo, se reconocerá anualmente a las empresas que certifiquen el mayor volumen de energía renovable suministrada al transporte mediante un distintivo de "líder en transición energética".
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