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La energía eólica se mantiene como la primera fuente de generación eléctrica en España, genera más de 37.000 empleos y ahorra cerca de 3.900 millones de euros en el mercado eléctrico, aunque el sector reclama acelerar la tramitación de proyectos, el despliegue de redes y almacenamiento para cumplir los objetivos de transición energética.
La energía eólica se consolida como el principal motor del sistema eléctrico español y uno de los sectores industriales con mayor impacto económico del país. Así lo refleja el Anuario Eólico 2026 de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), que destaca que España mantiene su posición como la tercera potencia eólica de Europa, con 32,9 GW de potencia instalada, más de 37.000 empleos y una cadena de valor plenamente desarrollada.
Durante 2025, la energía eólica volvió a situarse como la primera fuente de generación eléctrica del sistema peninsular, aportando el 24% del mix eléctrico y cubriendo el 21,8% de la demanda. Además, el sector contribuyó a reducir el precio medio del mercado eléctrico en 14 euros por megavatio hora, lo que supuso un ahorro estimado de 3.904 millones de euros para el conjunto de la economía.
El informe también pone de relieve el peso industrial del sector. España cuenta con 22.433 aerogeneradores repartidos en 1.454 parques eólicos y dispone del 100% de la cadena de suministro, con 274 centros de fabricación distribuidos en 16 comunidades autónomas. Esta capacidad industrial ha permitido al país consolidarse como el cuarto exportador mundial de aerogeneradores, solo por detrás de China, Dinamarca y Alemania.
En materia de empleo, la industria eólica da trabajo a 37.070 personas, un 4,7% más que el año anterior. Galicia lidera el empleo del sector, seguida por País Vasco, Andalucía, Castilla y León, Aragón y Navarra.
No obstante, el sector advierte de que el ritmo de crecimiento sigue siendo insuficiente para alcanzar los objetivos marcados en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC). En 2025 se instalaron 1.420 MW de nueva potencia eólica, una cifra muy alejada de los 5,8 GW anuales que serían necesarios para cumplir los compromisos de transición energética.
La AEE identifica como principales obstáculos la lentitud en la tramitación administrativa, la necesidad de reforzar la seguridad jurídica, el desarrollo de nuevas redes eléctricas y sistemas de almacenamiento, así como la aceleración de la repotenciación de parques antiguos y el impulso de la eólica marina.
En este sentido, el informe señala que cerca de 9,8 GW de potencia eólica instalada en España supera ya los 20 años de antigüedad, lo que abre la puerta a proyectos de modernización que permitirían aumentar la producción utilizando menos aerogeneradores y aprovechando infraestructuras ya existentes.
Además, la patronal alerta de que existen 32,5 GW de proyectos eólicos en tramitación, algunos de ellos bloqueados por procedimientos administrativos o judiciales, lo que podría comprometer el ritmo de desarrollo necesario para responder al aumento previsto de la demanda eléctrica durante la próxima década.
Pese a estos desafíos, el sector considera que la energía eólica seguirá desempeñando un papel clave en la descarbonización, la competitividad industrial y la seguridad energética de España, siempre que se eliminen las barreras que actualmente ralentizan el despliegue de nuevas instalaciones.
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