Según el informe, las actividades directamente vinculadas a la economía circular representan el 1,6% del valor añadido bruto de la economía española, mientras que el empleo asociado supone únicamente el 2% del total, cifras que apenas han variado durante la última década y sitúan a España en una posición intermedia dentro de la Unión Europea.
Uno de los indicadores más positivos es el de ecoinnovación. España alcanza 127 puntos en el Índice de Ecoinnovación, un 26% más que hace diez años, situándose por encima de la media europea gracias al desarrollo de tecnologías limpias, procesos más sostenibles y un uso más eficiente de los recursos.
El estudio también refleja un mayor compromiso empresarial con la sostenibilidad. España ocupa la tercera posición europea en organizaciones registradas en el sistema EMAS, con 853 entidades certificadas, y la segunda en productos con la etiqueta ecológica europea Ecolabel, con más de 15.600 productos certificados. Además, el Registro de Huella de Carbono del Ministerio para la Transición Ecológica suma ya 5.876 organizaciones inscritas, impulsado por las nuevas obligaciones regulatorias en materia climática.
En el lado menos favorable, el informe señala que la financiación verde ha perdido impulso. En 2023, los bonos verdes representaron solo el 5% del total de emisiones realizadas en España, un descenso respecto al año anterior que, aunque se atribuye al contexto económico internacional, evidencia la necesidad de reforzar los instrumentos financieros que impulsen la transición hacia un modelo más circular.
El Observatorio concluye que España avanza de forma sostenida en ámbitos como la innovación y la sostenibilidad empresarial, pero considera necesario acelerar la integración de la economía circular en el tejido productivo, potenciar la financiación verde y convertir la circularidad en una verdadera ventaja competitiva para la economía española.