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La primera planta piloto del mundo capaz de transformar emisiones industriales de CO₂ en proteínas alimentarias no transgénicas ya está operativa en Grecia, abriendo una nueva vía para la seguridad alimentaria y la descarbonización industrial.
Cycle0, uno de los principales desarrolladores europeos de plantas de biometano, y Solmeyea Biotech, empresa biotecnológica especializada en la producción de proteínas alimentarias sostenibles, han anunciado la puesta en marcha de la primera planta piloto del mundo que utiliza CO₂ residual procedente de procesos industriales para producir proteínas alimentarias de alto valor mediante algas.
La instalación, ubicada en Grecia, combina tecnologías patentadas de ambas compañías para convertir anualmente 100 toneladas de CO₂ residual en 15 toneladas de proteína alimentaria no transgénica, conocida comercialmente como MEY™.
Este avance representa una primicia mundial en el ámbito de la utilización del carbono para la producción alimentaria, al demostrar que las emisiones industriales pueden transformarse en ingredientes nutritivos con huella de carbono negativa, en lugar de ser simplemente capturadas y almacenadas.
El proyecto piloto constituye el primer paso de una estrategia más ambiciosa que contempla alcanzar una capacidad de producción de 160.000 toneladas de proteínas alimentarias al año en 2033 mediante la construcción de la primera fábrica alimentaria del mundo con huella de carbono negativa.
Según las compañías, este modelo permitiría retirar de la atmósfera hasta 500.000 toneladas de CO₂ al año, transformando emisiones industriales en recursos útiles para la alimentación humana y contribuyendo al mismo tiempo a la seguridad alimentaria, la descarbonización industrial y el desarrollo de la bioeconomía europea.
Además, el despliegue industrial de esta tecnología podría generar alrededor de 11.000 empleos directos e indirectos en Grecia, impulsando nuevas oportunidades económicas vinculadas a la transición ecológica.
La tecnología desarrollada utiliza algas alimentadas con CO₂ para producir proteínas de alto valor nutricional, reduciendo significativamente la dependencia de recursos tradicionales como la tierra cultivable y el agua dulce.
Para Vasilis Stenos, fundador y director ejecutivo de Solmeyea Biotech, este proyecto marca un punto de inflexión en la utilización del carbono: “Hemos demostrado que el CO₂ no debe considerarse únicamente un residuo que capturar y almacenar, sino una materia prima valiosa capaz de transformarse biológicamente en ingredientes alimentarios nutritivos, de alto valor y con huella de carbono negativa”.
Stenos subrayó además que esta iniciativa sienta las bases para una nueva generación de cadenas alimentarias industriales menos expuestas a la escasez de recursos naturales y a los efectos del cambio climático.
La iniciativa ha sido posible gracias a la integración de la tecnología Biogasclean desarrollada por Cycle0, basada en un reactor biológico de goteo patentado que permite el tratamiento y aprovechamiento del CO₂ procedente de procesos energéticos y biológicos.
El director ejecutivo de Cycle0, Laurence Molke, destacó que el proyecto abre nuevas aplicaciones para una tecnología inicialmente concebida para la producción de gases renovables: “Este proyecto piloto demuestra la escalabilidad de la producción innovadora de proteínas y ofrece una vía significativa para contribuir a la seguridad alimentaria futura”.
El crecimiento de Solmeyea Biotech ha contado con el respaldo de diferentes organismos europeos de innovación, entre ellos Circular Bio-based Europe, EIT Food, la Agencia Espacial Europea (ESA) y el Consejo Europeo de Innovación, que han aportado conjuntamente más de 7 millones de euros en financiación para el desarrollo de esta tecnología.
Con esta iniciativa, Cycle0 y Solmeyea sitúan a Europa a la vanguardia de una nueva industria capaz de combinar captura de carbono, producción alimentaria sostenible y economía circular, transformando un residuo climático en un recurso estratégico para el futuro.
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