La planta, que se ubicará junto al polígono industrial Catalunya Sud, tratará unas 127.000 toneladas anuales de residuos orgánicos no peligrosos de origen local. Actualmente, el proyecto se encuentra en fase de tramitación urbanística y ambiental.
Durante la jornada, representantes de la compañía explicaron las características técnicas de la instalación y abordaron cuestiones relacionadas con la movilidad, la seguridad industrial, la gestión de olores y la compatibilidad del proyecto con el desarrollo empresarial de la comarca. Según Genia Bioenergy, el tráfico previsto será de 36 camiones diarios de entrada y 19 de salida, una cifra considerada compatible con la infraestructura viaria existente.
El director de Sostenibilidad de EURECAT, Miquel Rovira, destacó que la digestión anaerobia constituye una herramienta clave para el desarrollo de la bioeconomía, la seguridad alimentaria y la transición energética, calificando este tipo de iniciativas como una oportunidad para Cataluña.
Por su parte, la compañía aseguró que la planta incorporará tecnologías avanzadas y las mejores técnicas disponibles para minimizar cualquier impacto ambiental y garantizar un funcionamiento seguro y controlado.
La sesión contó también con el testimonio de representantes empresariales de territorios donde ya operan instalaciones similares, quienes señalaron los beneficios de estas plantas para la gestión de purines y la mejora ambiental de las zonas rurales.
El futuro Centro de Bioenergía Circular de Campredó supondrá una inversión cercana a los 25 millones de euros, generará alrededor de 30 empleos directos e indirectos y producirá aproximadamente 93 GWh anuales de energía renovable.
Además, el biometano obtenido se inyectará en la red gasista, contribuyendo a la descarbonización de la economía, a reducir la dependencia del gas fósil y a evitar la emisión de más de 8.000 toneladas anuales de CO₂ equivalente.