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El proyecto europeo, en el que participa AIMPLAS, impulsa productos con más del 95 % de contenido renovable destinados a sectores como la agricultura, jardinería, paisajismo, pesca y deporte, capaces de degradarse completamente en el suelo al final de su vida útil.
El proyecto europeo SOUL (Sustainable, biO-based and biodegradable-in-soiL soLutions), cofinanciado por Horizon Europe a través de la Circular Bio-based Europe Joint Undertaking (CBE JU) y con la participación de AIMPLAS – Instituto Tecnológico del Plástico, está desarrollando 11 soluciones innovadoras de base biológica y biodegradables en suelo para aplicaciones en agricultura, jardinería, paisajismo, pesca, ocio y deporte.
Las nuevas soluciones cuentan con más de un 95 % de contenido en materias primas renovables y están diseñadas para ofrecer un alto rendimiento durante su uso y degradarse completamente al final de su vida útil, contribuyendo así a minimizar el impacto ambiental y prevenir la contaminación del suelo.
El consorcio reúne a 17 socios de cinco países de la Unión Europea. Por parte de España participan Fundación AITIIP —coordinador del proyecto—, EVOenzyme, CSIC, Asetaga y AIMPLAS. También forman parte entidades de Italia, Portugal, Irlanda, Bélgica, Polonia y el socio asociado suizo Bedoukian.
Entre los productos que se están desarrollando destacan films acolchados, clips, cuerdas, dispensadores de feromonas, mallas para césped, protectores de árboles, recubrimientos de fertilizantes de liberación controlada y materiales de relleno para césped artificial.
Estas soluciones se producen a partir de materias primas obtenidas de forma sostenible, como residuos agrícolas, subproductos de la industria agroalimentaria y cultivos desarrollados en terrenos marginales, reforzando así el modelo de bioeconomía circular.
Además, los materiales son compatibles con las tecnologías actuales de transformación de plásticos, facilitando su futura escalabilidad industrial.
“El proyecto SOUL representa un paso clave hacia una bioeconomía circular real para los plásticos que terminan en nuestros suelos”, afirma la coordinadora del proyecto, la Dra. Carolina Peñalva. “Nuestro objetivo es crear materiales sostenibles y de alto rendimiento que trabajen en armonía con el medio ambiente”.
Dentro del proyecto, AIMPLAS será el encargado de desarrollar una herramienta digital capaz de predecir la biodegradabilidad de materiales plásticos en condiciones reales de suelo.
Esta tecnología permitirá comprender mejor los procesos de biodegradación y diseñar productos más seguros y sostenibles orientados a una agricultura más ecológica y a la protección de los suelos.
Las 11 soluciones biodegradables serán validadas en condiciones reales en España, Italia, Portugal, Polonia e Irlanda, regiones con perfiles climáticos diferentes que permitirán evaluar su comportamiento en distintos escenarios.
Los ensayos demostrarán tanto la biodegradabilidad de los materiales como su compatibilidad con procesos de compostaje, reutilización y reciclaje.
Además, el proyecto llevará a cabo una evaluación integral de la seguridad, sostenibilidad y circularidad de cada solución durante todo su ciclo de vida, cuantificando la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y elaborando recomendaciones para futuras políticas europeas relacionadas con materiales sostenibles y economía circular.
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