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La nueva Declaración UE de Conformidad, los requisitos de reciclabilidad, los roles de fabricante y proveedor y los límites máximos de PFAS en envases alimentarios han centrado el webinar organizado por AINIA sobre el Reglamento europeo de envases y residuos de envases (PPWR)
El Reglamento europeo de envases y residuos de envases, conocido como PPWR, introduce nuevas obligaciones para las empresas que fabriquen, importen o comercialicen envases en el mercado europeo. Una de las principales novedades será la Declaración UE de Conformidad, que deberá acreditar que un envase concreto cumple con los requisitos de sostenibilidad exigidos por la normativa.
Esta ha sido una de las claves abordadas en el webinar “Reglamento europeo de envases (PPWR): cómo adaptarse a los requisitos de sostenibilidad y plasmarlos en la Declaración de Conformidad”, organizado por AINIA. La sesión ha sido impartida por Leonor Pascual, especialista en materiales y tecnologías de envasado de AINIA, y se ha dirigido a responsables de calidad y regulación, fabricantes de materiales y envases alimentarios, empresas alimentarias y departamentos de I+D.
Durante su intervención, Leonor Pascual ha explicado que, a partir del 12 de agosto de 2026, serán exigibles aspectos clave del Reglamento, como la concentración máxima de PFAS y la Declaración UE de Conformidad. También deberán cumplirse aquellos requisitos para los que el PPWR no establece una fecha concreta, como los límites de metales pesados en envases alimentarios.
Una declaración por cada tipo de envase
La Declaración UE de Conformidad será una autodeclaración legalmente vinculante. En ella, el fabricante confirmará que un envase específico cumple los requisitos de sostenibilidad establecidos en el PPWR.
Una de las claves trasladadas durante la sesión es que esta obligación se aplicará por tipo de envase. Esto significa que cada formato, material o configuración deberá contar con su propia declaración y con la documentación técnica que la acredite. Así, una empresa con 50 formatos de envase necesitará 50 declaraciones de conformidad.
Por otro lado, aunque los proveedores no tienen la responsabilidad legal directa de cumplir el Reglamento, sí deberán facilitar a sus clientes la información y documentación necesarias para que estos puedan demostrar la conformidad de sus envases y materiales de envase.
En este sentido, Leonor Pascual ha señalado: “El PPWR supone un cambio importante para la industria del envase, porque convierte la sostenibilidad en una obligación técnica y documental. Las empresas no solo deberán diseñar envases más sostenibles, sino también demostrarlo con información trazable, actualizada y específica para cada tipo de envase”.
PFAS y reciclabilidad: principales retos para la industria
El PPWR incorpora requisitos de sostenibilidad que van más allá de la reciclabilidad. A partir de 2030, la Declaración UE de Conformidad deberá recoger aspectos relacionados con sustancias presentes en los envases, reciclabilidad, contenido mínimo reciclado en envases de plástico, materias primas de origen biológico, compostabilidad, reducción al mínimo de los envases, reutilización y etiquetado.
Uno de los temas destacados del webinar fue el control de PFAS en envases alimentarios. El Reglamento establece límites máximos para estas sustancias: 25 ppb para PFAS individuales, 250 ppb para la suma de PFAS y 50 ppm para flúor total.
Según ha explicado Carmen Calatayud, Responsable Laboratorio de materiales en contacto con alimentos, este control supone un reto técnico para la industria, ya que los PFAS no son una única sustancia, sino un amplio grupo de compuestos. Algunos no están completamente identificados o no se detectan fácilmente. Por ello, no existe un único método analítico capaz de medirlos todos.
La sesión también abordó la necesidad de evaluar la reciclabilidad de los envases y de contar con herramientas de verificación y certificación. En este ámbito, se mencionaron referencias como RecyClass, la norma UNE-EN 13430 y las nuevas normas europeas EN 18120.
El webinar puso de relieve la importancia de que las empresas del sector del packaging preparen con antelación su adaptación al nuevo marco regulatorio europeo, tanto desde el punto de vista técnico como analítico y documental.
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