El simulacro, enmarcado en el Programa Nacional de Preparación en Incendios Forestales (PPIF), ha contado con la participación de alrededor de 240 efectivos procedentes de Extremadura, Castilla y León, el propio ministerio, la Guardia Civil y la Unidad Militar de Emergencias (UME), además de observadores de distintas comunidades autónomas y organismos estatales de emergencias.
El objetivo principal del dispositivo es mejorar la coordinación operativa en incendios forestales que afectan a más de una comunidad autónoma, garantizando una respuesta conjunta, segura y eficiente ante emergencias de gran complejidad territorial.
Un ejercicio centrado en la coordinación interterritorial
El escenario simulado ha recreado un incendio forestal simultáneo en Castilla y León y Extremadura, lo que ha requerido la activación de un Mando Unificado de Extinción (MUE), figura clave para la gestión coordinada de emergencias de gran escala.
Desde finales del pasado año, equipos técnicos de las distintas administraciones han trabajado de forma conjunta en la planificación del ejercicio, con el objetivo de poner a prueba los procedimientos de coordinación y respuesta en situaciones reales.
El dispositivo ha permitido evaluar aspectos críticos como la compatibilidad de los Sistemas de Mando de Incidentes (SMI), la integración del propio Mando Unificado de Extinción, la coordinación de medios aéreos y terrestres y la interoperabilidad de las unidades de análisis y planificación.
Interoperabilidad y respuesta conjunta ante emergencias
Uno de los principales objetivos del ejercicio ha sido reforzar la interoperabilidad entre dispositivos de extinción de incendios forestales, un elemento clave en emergencias que superan los límites autonómicos.
La colaboración entre administraciones se articula a través del Programa Nacional de Preparación en Incendios Forestales, que impulsa ejercicios conjuntos, intercambios de expertos y misiones del equipo FAST de evaluación y asesoramiento. Este enfoque busca garantizar la utilización eficiente de los medios humanos y materiales disponibles, conforme a la Ley de Montes.
Participación amplia y carácter nacional del simulacro
El ejercicio ha contado con la participación de efectivos de múltiples organismos, incluyendo servicios autonómicos de extinción, la Administración General del Estado, la Guardia Civil y la UME. La presencia de observadores de distintas regiones ha reforzado el carácter nacional del simulacro y su función como herramienta de aprendizaje compartido.
Además de las maniobras operativas, la jornada ha incluido una sesión institucional de apertura con representantes de ambas comunidades autónomas, responsables técnicos y directores generales de los servicios de extinción.
Evaluación técnica y mejora continua
Tras la finalización del ejercicio, se han desarrollado reuniones técnicas de evaluación orientadas a analizar el grado de cumplimiento de los objetivos planteados. Estas sesiones permitirán identificar fortalezas y áreas de mejora en la coordinación interterritorial y en la respuesta operativa ante emergencias forestales.
Como resultado, se elaborará un informe de evaluación con lecciones aprendidas, que servirá para seguir reforzando la capacidad de respuesta frente a los incendios forestales, considerados uno de los principales retos ambientales y de protección civil en el contexto del cambio climático.