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El Foro Industria y Energía (FIE), en colaboración con Opina 360, revela en su último análisis que el 55,5% de las subestaciones eléctricas de España –3.387 de un total de 6.102 analizadas– se ubican en municipios de menos de 20.000 habitantes.
Este dato posiciona a la España rural y semirrural como el verdadero pulmón energético del país, esencial para la soberanía industrial europea.
El mapa energético español muestra una capilaridad territorial profunda. Los pequeños municipios no solo albergan más de la mitad de las subestaciones, sino que también concentran una parte fundamental del músculo industrial nacional. Según datos complementarios de Promarca, el 40% de los centros de producción se localizan en estas localidades, demostrando que el ámbito local es el depósito de una parte fundamental del músculo industrial del país.
Para estos municipios, el desarrollo industrial depende de tres factores clave: suelo disponible, talento local y el “oro eléctrico”, es decir, el acceso real a la red eléctrica. La presencia de estas 3.387 subestaciones significa tener el enchufe instalado donde más se necesita para fijar población y generar riqueza, conectando la producción con la transición energética.
El análisis provincial revela que la dependencia del ámbito de los pequeños municipios es, en muchas regiones, una característica estructural de su red. En Huesca alcanza el 90,5%, seguido de Ourense (89,1%), Soria (88,2%) y Teruel (87,8%). En el centro peninsular, Salamanca (86,9%), Guadalajara (86,5%) y Segovia (84,2%) muestran una red íntimamente ligada a lo local. Esta tendencia responde a su realidad demográfica, pero incluso en zonas con tradición industrial urbana, como Gipuzkoa (62,7%) o Bizkaia (56,7%), el peso rural es determinante. En provincias como Barcelona (44,4%), Valencia (41,2%) o Sevilla (38,2%) el papel de estos pequeños municipios es también muy relevante y, según los expertos del FIE, cada vez lo será más debido a la saturación de los accesos y la relocalización de la industria en los puntos en los que haya mayor capacidad de acceso a la red.
Sin embargo, el estado de este “oro eléctrico” plantea interrogantes. Casi nueve de cada diez subestaciones españolas carecen de capacidad disponible, afectando directamente al territorio que más lo necesita. Esta saturación convive con una concentración de oportunidades: de los 7.400 MW de capacidad disponible restantes, 4.335 MW –el 58,6%– se encuentran en municipios de menos de 20.000 habitantes. Esto quiere decir que casi 6 de cada 10 MW disponibles se encuentran en pequeños municipios.
“Los pequeños municipios no solo concentran la mayoría de las subestaciones, sino también el grueso de la capacidad disponible para nuevo desarrollo industrial. Representan, por tanto, una oportunidad estructural para la reindustrialización que no puede ignorarse en las políticas energéticas”, destaca Juan Francisco Caro, director de Opina 360.
“La soberanía industrial europea no se construye únicamente desde arriba; se garantiza asegurando que ese 55,5% de subestaciones locales dejen de ser activos latentes para convertirse en herramientas activas de competitividad y cohesión territorial”, destaca Albert Concepción, presidente del FIE. El reto urgente es asegurar que este activo siga siendo accesible mediante políticas de red y planificación que reconozcan dónde reside la oportunidad de crecimiento. Solo así la soberanía industrial dejará de ser una estrategia de despacho para convertirse en una realidad postal concreta. El FIE urge a las administraciones a actuar con decisión, transformando esta capilaridad territorial en el motor de la reindustrialización española.
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