Gestionada por TERSA desde 1983, la instalación se ha convertido en una infraestructura esencial para el modelo energético y de gestión de residuos de la ciudad de Barcelona y su área metropolitana. Durante 2025, la PVE valorizó más de 320.000 toneladas de residuos, generando 174.000 MWh de electricidad. Desde su puesta en marcha, la planta ha tratado un total de 14.440.407 toneladas de residuos, con una producción acumulada de 6.278.777 MWh de energía.
La Planta de Valorización Energética de Sant Adrià de Besòs aporta además energía térmica en forma de vapor a la red de frío y calor gestionada por Districlima, la más grande de España. Esta red suministra calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria a más de 190 edificios del distrito 22@ y el Fórum de Barcelona. Durante 2025, suministró más de 160.000 toneladas de vapor y, desde 2005, acumula 1.824.867 toneladas, contribuyendo al desarrollo de Barcelona como smart city, mejorando la eficiencia energética y favoreciendo la sostenibilidad urbana.
Oriol Vall-llovera, gerente de Grupo TERSA, destaca la PVE como “un pilar fundamental en la gestión de residuos y la generación de energía en Barcelona. En TERSA, nos sentimos orgullosos de lo que hemos conseguido hasta ahora, pero sabemos que nuestro compromiso con la sostenibilidad y la innovación debe continuar. Seguiremos trabajando para ser referentes en el sector, utilizando la tecnología más avanzada para aprovechar los residuos como recurso en beneficio de la ciudadanía”.
Innovación y evolución tecnológica constante
Desde su creación en 1975, la PVE ha evolucionado continuamente mediante procesos de innovación tecnológica que la han mantenido a la vanguardia de la valorización energética. En sus primeros años, operaba con un sistema de combustión tradicional para generar energía a partir de residuos.
A finales de los años 90, incorporó un nuevo sistema de depuración de gases, adaptándose a la normativa medioambiental y reduciendo su impacto. En 2002, dio un salto clave con la automatización del sistema de combustión, mejorando la eficiencia operativa.
En 2006 se puso en marcha el Ecoparque del Mediterráneo, instalación clave para el pretratamiento de residuos municipales. Paralelamente, la implantación del district heating marcó otro hito, con la incorporación de una turbina de vapor que permitió exportar energía térmica y aumentar la eficiencia energética.
A partir de 2010, con el Plan Director, la planta se adaptó al nuevo modelo de gestión de residuos en Cataluña. La llegada del rechazo procedente del tratamiento mecanobiológico, con mayor poder calorífico, implicó la remodelación de sistemas de combustión y la ampliación de calderas, optimizando el rendimiento energético.
En 2021, la PVE implementó un sistema catalítico avanzado que permite reducir hasta un 50% las emisiones de NOx, adelantándose a la normativa europea. Además, TERSA incorporó un sistema automático de captación continua de dioxinas y furanos, siendo la primera planta del país en implantar este control.
Un futuro basado en innovación y sostenibilidad
De cara al futuro, TERSA seguirá apostando por la innovación, con proyectos basados en inteligencia artificial (IA) para optimizar la eficiencia y nuevas iniciativas de descarbonización.
Tras 50 años de trayectoria, la Planta de Valorización Energética reafirma su papel como infraestructura clave en la transición energética, adaptándose a las necesidades del territorio y consolidándose como referente en economía circular.
TERSA mantiene así su compromiso con la ciudadanía, transformando los residuos en un recurso valioso y garantizando un modelo sostenible para el área metropolitana de Barcelona.