Durante la jornada se ha presentado el informe “Potencial de Biometano en España”, que estima un potencial bruto de 151 TWh, equivalente al 65% del consumo actual de gas natural, y un potencial disponible de 97 TWh, alrededor del 42% del consumo. El escenario más realista sitúa el potencial movilizable en 25-35 TWh anuales a 2035, lo que permitiría cubrir entre el 11% y el 15% de la demanda nacional de gas.
El presidente de la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (APPA Biogás), Laureano Parrilla, ha subrayado que España dispone de recursos suficientes para impulsar esta energía renovable, destacando que el aprovechamiento de residuos permitiría avanzar en economía circular, producir energía autóctona y generar biofertilizantes sostenibles.
El sector ha coincidido en que el debate ya no es la existencia del recurso, sino la capacidad de convertir ese potencial en proyectos viables, señalando como principales barreras la complejidad administrativa, la falta de un marco regulatorio estable, la incertidumbre en la clasificación de sustratos y digestato, y la necesidad de mejorar la coordinación entre administraciones.
La jornada, inaugurada por el director general de Política Energética y Minas del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), Manuel García Hernández, ha puesto el foco en la urgencia de desarrollar energías renovables que reduzcan la exposición a la volatilidad de los mercados internacionales.
El sector ha advertido de que la falta de seguridad jurídica y agilidad regulatoria puede frenar inversiones en nuevas plantas, especialmente en un contexto en el que el biometano comienza a ganar peso estratégico dentro del RDL 7/2026, aunque todavía persisten incertidumbres sobre su aplicación efectiva.
Entre los retos identificados destacan también los factores logísticos y territoriales, como la proximidad a los sustratos, la conexión a la red gasista, la disponibilidad de superficies agrarias y la aceptación social de los proyectos, elementos clave para transformar el potencial teórico en producción real.
Más allá de su impacto energético, el biogás y el biometano se consolidan como herramientas para la gestión de residuos agrícolas, industriales y urbanos, la creación de empleo rural y el impulso de la descarbonización de usos térmicos e industriales.
El sector ha insistido en la necesidad de avanzar hacia una ventanilla única administrativa, un marco normativo homogéneo y estable y un derecho efectivo de conexión e inyección a red, para evitar cuellos de botella que ralenticen el despliegue.
En un contexto de crisis energética global, la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (APPA Biogás) ha defendido que el biometano representa una oportunidad estratégica para España, capaz de combinar sostenibilidad, seguridad de suministro y desarrollo territorial.