El Masnou ha confirmado el impacto real del nuevo sistema de contenedores cerrados con identificación, que en apenas un mes ha demostrado que la tecnología aplicada a la gestión de residuos es clave para avanzar hacia modelos más eficientes y circulares.
Los primeros datos reflejan un cambio de hábitos significativo en la ciudadanía y un impacto inmediato tanto a nivel ambiental como económico. En concreto, el volumen de residuos enviados a incineración se ha reducido en un 34,4%, lo que equivale a 163 toneladas menos y una disminución aproximada de 93.000 kg de CO₂.
En paralelo, se ha registrado un notable incremento de la recogida selectiva. La fracción orgánica ha crecido un 110,5%, alcanzando las 148 toneladas, mientras que los envases han aumentado un 21%, con 62 toneladas recogidas. Por el contrario, se observa un ligero descenso en vidrio y papel-cartón.
La adaptación ciudadana al nuevo sistema ha sido rápida. Con más de 8.000 aperturas diarias, los usuarios utilizan con normalidad los sistemas de acceso mediante tarjeta, llavero electrónico o la app bitPAYT, consolidando un modelo basado en la identificación y el control del uso de los contenedores.
Además del impacto ambiental, el sistema ya muestra beneficios económicos. La reducción de residuos destinados a incineración —uno de los costes más elevados del servicio— podría haber supuesto un ahorro aproximado de 15.000 euros en febrero, al que se sumará el incremento de ingresos derivados de una mayor recogida selectiva.
Este avance ha sido posible gracias a la tecnología de MOBA, que permite a los municipios mejorar la eficiencia del servicio mediante el control de uso, la obtención de datos en tiempo real, la optimización de costes y el cumplimiento de los objetivos europeos en materia de residuos.
El primer mes de funcionamiento en El Masnou confirma así que la digitalización de la recogida de residuos no solo mejora los resultados operativos, sino que actúa como una palanca real de cambio hacia ciudades más sostenibles.