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La Comunidad de Madrid ha logrado reducir el caudal de los ríos casi a la mitad, evitando grandes inundaciones, gracias a la gestión de sus embalses durante las recientes crecidas provocadas por las intensas lluvias de las últimas semanas. El consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, visitó el embalse de El Atazar, donde informó sobre la labor preventiva realizada por Canal de Isabel II en las 13 instalaciones que gestiona la empresa pública en la región.
Entre las cifras destacadas, el 10 de febrero se alcanzó un caudal medio de casi 400 metros cúbicos por segundo (m³/s), el octavo mayor de la serie histórica. “Gracias a la anticipación mediante desembalses controlados, se ha podido rebajar el caudal medio a 205 m³/s aguas abajo de las presas”, aseguró Novillo.
El Atazar, la mayor infraestructura hidráulica de la región y la última de las cinco que regulan el río Lozoya, libera actualmente 50 m³/s por su desagüe intermedio. Estas maniobras son habituales en época de lluvias y deshielo, cuando los embalses deben tener libre un volumen de resguardo suficiente para recibir y regular posibles crecidas con seguridad.
Canal de Isabel II aplica normas de explotación en las 13 presas que abastecen la región, consideradas infraestructuras estratégicas, con vigilancia tecnológica y física las 24 horas. Estas normas regulan los niveles de embalse y de resguardo, los protocolos de actuación y los procedimientos de inspección y conservación, revisados obligatoriamente cada cinco años y actualizados por la Dirección General del Agua del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Las instalaciones cuentan con tecnología de vanguardia que facilita el mantenimiento predictivo. Solo El Atazar dispone de unos 700 equipos de medida que generan hasta 175.000 datos anuales, incluyendo péndulos, piezómetros, extensómetros, manómetros y medidores de juntas.
Con los embalses por encima del 86% de su capacidad total, 10 de las 13 presas alivian agua por motivos de seguridad hidrológica, cumpliendo una doble función: almacenar agua para el abastecimiento y regular los ríos para proteger personas, bienes y ecosistemas de posibles inundaciones.
La apertura y cierre de válvulas se realiza de forma presencial por personal técnico especializado, comunicándose todos los desembalses a la Confederación Hidrográfica del Tajo y a la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112, garantizando coordinación y aviso a la población cuando sea necesario.
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