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El Consejo Metropolitano del Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB) ha aprobado este febrero el Programa metropolitano de calidad del aire 2030 (PMQA 2030), la hoja de ruta con la que la institución pretende monitorizar y reducir de forma significativa los contaminantes atmosféricos en la metrópolis durante los próximos años.
La mejora de la calidad del aire es una prioridad en la política ambiental del AMB desde la creación, en 2017, del Consejo de Municipios Metropolitanos para la Lucha contra la Contaminación Atmosférica. El nuevo programa da continuidad a esa estrategia y la actualiza conforme a las nuevas directrices internacionales y europeas.
En 2021, la Organización Mundial de la Salud (OMS) revisó a la baja los valores recomendados para contaminantes como las partículas en suspensión (PM10 y PM2,5) y los óxidos de nitrógeno (NOx), con el objetivo de reducir su impacto en la salud.
En el ámbito comunitario, la Unión Europea aprobó la Directiva (UE) 2024/2881, que fija objetivos más estrictos para 2030 y obliga a las administraciones a definir planes de actuación. Los Estados miembros disponen de dos años para transponerla a su ordenamiento jurídico.
En Cataluña, el Govern aprobó en agosto de 2024 el Plan de calidad del aire, horizonte 2027, con 84 medidas y 386 actuaciones en todo el territorio. El PMQA 2030 traslada ahora esos compromisos al ámbito metropolitano con medidas adaptadas a la realidad de sus 36 municipios.
La elaboración del programa ha contado con un proceso participativo que ha implicado a expertos en calidad del aire, representantes municipales y personal técnico de los ayuntamientos metropolitanos. El objetivo: garantizar una estrategia coordinada, transversal y consensuada.
El PMQA 2030 contempla 53 acciones agrupadas en ocho grandes ámbitos:
Industria y energía: creación de un censo ambiental de actividades industriales y de un inventario metropolitano de fuentes de emisión, así como el estudio de un plan de inspección.
Sector agrícola y ganadero: seguimiento de instalaciones de combustión de biomasa e inventario de quemas agrícolas.
Planificación territorial: evaluación ambiental del impacto en la calidad del aire de nuevas infraestructuras viarias.
Ámbito doméstico y comercial: impulso a la rehabilitación energética de edificios residenciales.
Sensibilización y educación ambiental: apoyo a proyectos escolares como “Els vigilants de l’aire”.
Innovación y evaluación: ampliación del inventario de emisiones y estudios sobre mortalidad y morbilidad asociadas a la contaminación.
Transporte terrestre y movilidad: desarrollo de zonas de bajas emisiones y fomento de la movilidad activa.
Transporte marítimo y aéreo: colaboración para mejorar la eficiencia energética en puerto y aeropuerto.
Aunque la calidad del aire actual cumple la normativa vigente, los datos del AMB —basados en registros de 2022 y población del INE— muestran que, con los nuevos límites europeos previstos para 2030:
El 88,6 % de la población (2,9 millones de personas) podría estar expuesta a niveles de NO₂ superiores al nuevo límite.
El 93,7 % superaría los valores de PM10.
El 100 % de la población metropolitana quedaría por encima del nuevo umbral de PM2,5.
Ante este escenario, el AMB subraya la necesidad de actuar de forma anticipada para reducir la contaminación atmosférica y proteger la salud pública, alineando la metrópolis con los estándares internacionales más exigentes en materia de calidad del aire y sostenibilidad ambiental.
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